viernes, 1 de enero de 2016

Feliz Año Nueva 2016, a todo la gente tan laborioso del Vinalopó

Esperemos que este años nueño venga cargado de salud y de trabajo, así como armonía entre las familias y los pueblos de muncod, porque en definitva todos somos hermanos.

domingo, 22 de noviembre de 2015

Emilio Castela Ripoll, hijo de alicantinos, su madre era de Elda. Fue presidente en la I República


Mª. Carmen García Tejera
Universidad de Cádiz (España)
Emilio Castelar y Ripoll nace en Cádiz el 7 de Septiembre de 1832. Sus padres, Manuel Castelar y María Antonia Ripoll, de ideología liberal, eran oriundos de Alicante. Habían contraído matrimonio poco antes de la Revolución de Riego —de quien eran amigos y acérrimos defensores. Pero cuando Fernando VII restauró la Monarquía absoluta, Manuel Castelar fue condenado a muerte y hubo de exiliarse durante siete años, algunos de los cuales transcurrieron en Gibraltar. Finalmente, en 1831, el matrimonio —padres ya de una niña— logra reunirse en Cádiz. Al año siguiente nacía Emilio.
La estancia de la familia Castelar en Cádiz fue tranquila y apacible. Manuel Castelar era agente de cambios y muy aficionado a la lectura y al estudio: su propio hijo —a quien pretendía inculcar su interés por la cultura— recuerda la biblioteca familiar como una de las mejores que existían en Cádiz, tanto por el número de libros como por la variedad de materias.
Pero en 1839, Manuel Castelar muere repentinamente: su hijo contaba tan sólo con siete años. La familia quedó sin recursos y hubo de trasladarse a Elda (Alicante), acogida por una tía materna. A partir de entonces, María Antonia Ripoll —la madre— se convierte en elemento clave para la formación del pequeño: pese a la penuria económica, decidió conservar íntegra la biblioteca de su esposo y llevar adelante los proyectos que éste tenía sobre su hijo. Es ella quien lo estimula a leer, hasta tal punto que —según confesaría Castelar más adelante— leía todo lo que tenía a su alcance, libros o periódicos; leía en todas partes, incluso cuando caminaba por la calle…
En 1845 inició sus estudios de Segunda Enseñanza en el Instituto de Alicante. Muy pronto, los profesores advierten la precocidad del joven Castelar que, con apenas trece o catorce años, traducía textos latinos con gran exactitud y además, con cierta elegancia expresiva. Ya por entonces se va perfilando su vocación: le entusiasman las Humanidades, pero apenas se interesa por las materias científicas. Realiza sus primeros (y desconocidos) tanteos como escritor: él mismo recuerda cómo componía novelas, folletos políticos, discursos históricos y meditaciones religiosas. Paradójicamente, quien años después iba a ser considerado como uno de los más prestigiosos oradores españoles, se declara "extremadamente tímido", hasta el punto de que fue el único lector de aquellos escritos juveniles que, apenas concluidos, se apresuraba a destruir.
En 1848 se traslada a Madrid y se matricula en la Facultad de Derecho. Dos años más tarde obtiene una plaza pensionada en la Escuela Normal de Filosofía, lo que le permite —con gran orgullo por su parte— atender a su manutención y a la de su familia. Comienza así su función docente, como profesor auxiliar de Literatura Latina y Griega, y de Literatura Universal y Española. Entre 1853 y 1854 obtiene el grado de Doctor con una tesis titulada Lucano: su vida, su genio, su poema.
Estos años universitarios constituyen el esbozo de su actividad oratoria y periodística: participa en algunos debates y publica artículos en algunos periódicos. Contó con el apoyo de un familiar suyo, el conocido orador Antonio Aparisi y Guijarro, de tendencia conservadora, razón por la que, años después, se enemistó con él. Hay que recordar, además, que entre los condiscípulos de Castelar había eminentes oradores y políticos: citemos, entre otros, a Antonio Cánovas y Francisco de Paula Canalejas. Con apenas veinte años, Castelar era un joven que —según sus propias palabras— profesaba un exaltado amor a la libertad (sin duda, herencia paterna) junto con un exacerbado misticismo, producto de la estricta educación religiosa que le había inculcado su madre.
Efectivamente, por sus orígenes familiares, Castelar se halla fuertemente vinculado al partido demócrata: un partido minoritario frente a los dos más arraigados entonces: el moderado y el progresista. Tras la Revolución de Vicálvaro (1854), y con objeto de replicar al Manifiesto de la Unión Liberal, el partido demócrata había organizado una reunión en el Teatro de Oriente madrileño el 25 de Septiembre de 1854, en el que se daría a conocer su propio Manifiesto que contenía una serie de peticiones consideradas como revolucionarias (igualdad de derechos y deberes para todos los ciudadanos, obligatoriedad y gratuidad de la enseñanza, desamortización civil y eclesiástica). Las propuestas se discutían acaloradamente, hasta que un joven de veintidós años, desconocido, pidió la palabra y, tras presentarse como Emilio Castelar, comenzó así su intervención: "¿Queréis saber lo que es la democracia? […] Voy a defender las ideas democráticas si deseáis oírlas. Estas ideas no pertenecen ni a los partidos ni a los hombres; pertenecen a la humanidad. Basadas en la razón, son como la verdad, absoluta, y como las leyes de Dios, universales".
Podríamos decir que con esta intervención comienza la "biografía oficial" de Emilio Castelar. Su discurso fue interrumpido incesantemente con aplausos y aclamaciones: al día siguiente, toda la prensa reproducía sus palabras y se deshacía en elogios hacia el joven orador, al que se proponía como Diputado a Cortes, pese a no contar aún con la edad reglamentaria. Castelar se limitó a agradecer cortésmente tanto los elogios recibidos como los ofrecimientos de cargos y honores, pero dejó bien claro que "jamás abandonaría la causa de la libertad y de la democracia".
Castelar —que seguía dedicado a la docencia en la Universidad— no logró entonces el número de votos suficientes para ser Diputado, pero en cambio acrecentó su popularidad colaborando en periódicos: ese mismo año comienza como redactor en El Tribuno del Pueblo y en 1855, en La Soberanía Nacional. En 1855 aparece su primera novela, Ernesto, con ciertos rasgos autobiográficos, y al año siguiente, otra más, de carácter histórico: Alfonso el Sabio. El Bienio Progresista favorece una mayor libertad de expresión en la prensa: Castelar escribió en el recién fundado La Discusión, periódico de corte demócrata, entre 1856 y 1864.
En febrero de 1857 oposita a una Cátedra de Historia Crítica y Filosófica de España en la Universidad Central de Madrid, que obtiene por unanimidad. Su docencia se extiende también al Ateneo, donde ante un público más heterogéneo, desarrolla un ciclo de conferencias bajo el título de Historia de la civilización en los primeros cinco siglos del Cristianismo. Este año termina con dos acontecimientos trascendentales en su vida, aunque de signo bien distinto: de un lado, la publicación de su ensayo La fórmula del progreso, donde resumía algunos principios que configuraban su ideal de la democracia y que suscitó una fuerte polémica; de otro, el fallecimiento de su madre, circunstancia que le apartó de la vida pública durante algún tiempo.
En enero de 1860 reanudó sus lecciones en el Ateneo madrileño. En esta ocasión ataca duramente la actuación del Gobierno, sobre todo, a partir de 1864, el encabezado por Narváez. En 1862 había publicado La Hermana de la Caridad. También en 1864 funda y dirige el periódico La Democracia, cuyos artículos son multados y censurados continuamente. Uno de los que provocó mayor escándalo fue el titulado "El rasgo" (aparecido el 24 de febrero), en el que Castelar criticaba duramente y ridiculizaba las "donaciones" económicas que había hecho Isabel II.
Tras este suceso —y acusado de haber participado en revueltas universitarias—, el Gobierno de Narváez destituye a Castelar de su Cátedra. El apoyo de sus alumnos y de sus propios colegas culmina con unas manifestaciones estudiantiles que, duramente reprimidas por el ejército, se saldan con varios muertos y numerosos heridos: es la trágicamente célebre "Noche de San Daniel" (10 de abril de 1865). Como resultado, Alcalá Galiano muere fulminado por una apoplejía; los catedráticos de la Universidad Central dimiten para no tener que sustituir a Castelar y Narváez abandona el Gobierno. O’ Donnell, su sucesor, restituye a Castelar en su Cátedra y acalla las polémicas suscitadas por sus artículos. Castelar, fortalecido, se muestra cada vez más combativo y participa en los pronunciamientos progresistas de enero y junio de 1866. Salva su vida gracias al apoyo de Carolina Coronado y —paradójicamente— de la misma Reina, Isabel II. Pero es condenado a garrote vil y tiene que huir de España.
Comienza entonces un azaroso exilio de dos años (entre 1866 y 1868) que, pese al sufrimiento que le provoca el alejamiento de su patria, Castelar califica de "gran escuela". Durante este tiempo tuvo ocasión de recorrer varios países europeos (Francia, Suiza, Italia, Inglaterra, Alemania…) y de conocer a importantes estadistas, políticos, pensadores y escritores (Victor Hugo, Gambetta, Julio Simon…). Además, colaboró como corresponsal en los principales periódicos de Latinoamérica. El Siglo (Montevideo), El Monitor Republicano (México), La Nación (Buenos Aires), La Raza Latina… Estas colaboraciones le ayudaron a rehacer algo su maltrecha economía. 
El triunfo de la Revolución de 1868 ("La Gloriosa"), de signo progresista, le permitió regresar a España. A partir de entonces, participó más activamente en política: tomando como modelo las leyes democráticas de Norteamérica, quiso impulsar una reforma de los gobiernos monárquicos. En 1869 fue elegido Diputado a Cortes (primero, por Zaragoza y por Lérida; más tarde, por Valencia y por el distrito de Aracena): entonces fue cuando demostró verdaderamente sus dotes como orador parlamentario, con intervenciones que se recordaban como memorables: una de las más conocidas fue la polémica que mantuvo con el Canónigo Manterola (abril de 1869), en defensa de la separación entre Iglesia y Estado, y de la necesidad de poner fin al poder temporal del Papado. Entre 1870 y 1873 —durante el reinado de Amadeo de Saboya— Castelar se mantuvo en la oposición. En 1872 se habían publicado sus Recuerdos de Italia, libro de viajes en el que recoge muchas de sus impresiones de la época en que vivió exiliado en Roma. Y al año siguiente, además de una recopilación de sus discursos, una Vida de Lord Byron.
La proclamación de la Primera República lo sitúa en el poder: Figueras, el primer Presidente, lo nombra Ministro de Estado. Pese al reconocimiento de su valía como orador y político, es ésta una etapa particularmente dura en la vida de Castelar: consciente de los graves peligros que amenazaban a España (anarquía, insurrecciones separatistas…) fue capaz de renunciar a sus principios ideológicos y apoyar a un Gobierno que no era el de su partido. Como Presidente de la República (desde septiembre de 1873), actuó a menudo, no sólo en contra de su partido, sino de sus propias convicciones, a fin de conseguir para la nación la paz y el orden que tanto necesitaba: se le acusa, incluso, de comportarse como dictador cuando hace frente a los numerosos problemas que padecía España (crisis económica, conflictos internacionales, insurrección de Cuba…).
Las Cortes lo obligaron a dimitir el 2 de enero de 1874. Unas horas más tarde, entraba Pavía en el Congreso. La Primera República había terminado.
Tras el pronunciamiento de Martínez Campos y la Restauración de la Monarquía, Castelar se marcha de España, reside en París y viaja por otros países europeos. Publica con asiduidad: varias novelas (Historia de un corazón —1874—, Fra Filippo Lippi y Ricardo —ambas de 1878—) así como numerosos ensayos y discursos. En 1880 ingresa en la Academia de la Lengua y, al año siguiente, en la de la Historia. El 2 de octubre de 1880, formula en Alcira (Valencia) el programa de un nuevo partido político, el "Posibilista", de signo democrático. Siguió, además, colaborando con el partido progresista y, convencido de que España necesitaba en aquellos momentos, más que una República conservadora, una Monarquía democrática, aboga por el establecimiento de esta última, en contra —una vez más— de sus propias ideas y de su partido, al que pide, en primer lugar, que lo abandone a él y, luego, que se disuelva (Discurso del 7 de febrero de 1888). Continúa, incansable, escribiendo y viajando: en 1888 esboza un proyecto de Historia de España, que no llegará a completar, y en 1895, una Historia de Europa en el siglo XIX, también inconclusa. Viaja a París en dos ocasiones (1889 y 1893), y a Roma (1894), donde visita al Papa León XIII.
Cansado y enfermo, Castelar abandonó la política activa, aunque intentó volver a ella tras el asesinato de Cánovas (1897), presentándose como diputado por Murcia. Ese mismo año regresó por última vez a Cádiz, donde pronunció en el Casino un emotivo "Discurso de acción de gracias a Cádiz". El último año de su vida transcurrió entre Sax, Mondariz, Madrid y San Pedro del Pinatar, donde falleció el 25 de mayo de 1899. Seis días después, era enterrado en Madrid en medio de un gran clamor popular.
   
EMILIO CASTELAR: SINOPSIS DE SU VIDA Y OBRA
1ª Etapa: 1832-1854
  •  Nace en Cádiz. Tras el fallecimiento de su padre (1839), la familia se traslada a Elda (Alicante). Bachillerato en Alicante. Estudios universitarios en Madrid. Profesor en la Escuela Normal de Filosofía. Tesis doctoral: Lucano: su vida, su genio, su poema (1853-54).
2ª Etapa: 1854-1866
·        Discurso sobre la Democracia (Teatro de Oriente, Madrid, 25 septiembre 1854). Comienza su actividad pública. Colaboración en periódicos: El Tribuno del Pueblo (1854), La Soberanía Nacional (1855), La Discusión (1856-1864). Publica sus dos primeras novelas: Ernesto (1855) y Alfonso el Sabio (1856), y unas Leyendas populares (1857).
·        Catedrático de Historia Crítica y Filosófica de España (Universidad Central, 1857). Lecciones en el Ateneo: Historia de la civilización en los primeros cinco siglos del Cristianismo. Publica La fórmula del progreso.
·        Publica otra novela, La Hermana de la Caridad (1862, segunda parte de Leyendas populares). Funda y dirige La Democracia (1964): ataques al Gobierno de Narváez. Artículo "El Rasgo" (24 febrero 1864). Castelar es destituido de su Cátedra. Sucesos de la "Noche de San Daniel" (10 abril 1865). Gobierno de O’ Donnell: Castelar vuelve a su Cátedra. Participación en pronunciamientos progresistas (enero y junio de 1866). Condena a muerte y huida de España.
3ª Etapa: 1866-1874
·        Dos años de exilio (1866-1868): recorre diversos países europeos (Francia, Suiza, Inglaterra, Alemania…). Corresponsal en periódicos latinoamericanos: El Siglo, El Monitor Republicano, La Nación, La Raza Latina…
·        Regreso a España (1868). Elegido Diputado a Cortes (1869): intensa actividad parlamentaria que se recoge en Discursos Parlamentarios en la Asamblea Constituyente (1869-1870) (1871) y Discursos Parlamentarios y Políticos en la Restauración (1871-1873). Otras publicaciones: Recuerdos de Italia (memorias, 1872), Vida de Lord Byron (1873).
·        Proclamación de la Primera República Española (1873): Castelar es nombrado por Figueras Ministro de Estado. Tras los mandatos de Figueras, Pi y Margall, y Salmerón, accede a la Presidencia (septiembre, 1873). El 2 de enero de 1874 las Cortes le obligan a dimitir. Fin de la Primera República.
4ª Etapa: 1874-1899
·        Restauración de la Monarquía (1874). Castelar se marcha a París y viaja por Europa. Numerosas publicaciones: Historia de un corazón (novela, 1874), Un año en París (memorias, 1875), Fra Filippo Lippi (novela histórica, 1877-78), Ricardo (1878), Ensayos literarios (1878).
·        Ingresa en la Real Academia de la Lengua Española (1880) y en la de Historia (1881). Presenta el programa de su nuevo partido, el "Posibilista", en Alcira (Valencia) (2 Octubre 1880). Aunque retirado de la política, continúa colaborando con el partido progresista. Nuevas publicaciones de Discursos (s.f., hacia 1880), Retratos históricos (1884), El suspiro del moro (leyendas y tradiciones, 1885), Galería histórica de mujeres célebres (8 vols., 1886-1889), Nerón (1891), Historia del Descubrimiento de América (1892) y una Historia de Europa en el siglo XIX (6 vols. Iniciada en 1895 y culminada, tras su fallecimiento, en 1901 por M. Sales y Ferrer).
·        Asesinato de Cánovas (1897): nuevo intento —fallido— de Castelar por regresar a la actividad política. Se retira a San Pedro del Pinatar (Murcia) donde fallece el 25 de mayo de 1999. Entierro en Madrid.
   
Fuentes consultadas para la elaboración de esta biografía
    
·        Alberola, G. Semblanza de Castelar, 1905.
·        Boada y Balmes, M. Emilo Castelar. Nueva York: 1872.
·        Castelar. E. Autobiografía y discursos inéditos. Prólogo de Ángel Pulido. Madrid: 1922.
·        González del Arco, M. Castelar: su vida y su muerte. Bosquejo histórico biográfico. Madrid: 1900.
·        Herrera Ochoa, B. Castelar. Madrid: 1936.
·        Jarnés, B. Castelar, hombre del Sinaí. Madrid: 1966.
·        Llorca, C. Emilio Castelar, precursor de la Democracia Cristiana. Madrid: 1966.
·        Sánchez del Real, A. Emilio Castelar. Su vida y su carácter. Barcelona: 1873.
·        Sandoval, F. De. Emilio Castelar. París: 1886.
·        Souto Alabarce, A. "Vida y obra de Emilio Castelar". Castelar, E. Discursos. Recuerdos de Italia. Ensayos. México: 1980.
  
Mª. Carmen García Tejera
Universidad de Cádiz (España)
(Noviembre de 2000)

Fragmento de un discurso de Castelar
Señores, nosotros no podemos ser ni cortesanos ni conspiradores. No podemos ser cortesanos de la fortuna, porque nos lo impide, además de nuestra conciencia y de nuestro deber, el culto a ciertas tradiciones, sin las cuales ni gobernamos ayer, ni gobernaríamos hoy, ni gobernaremos mañana, pues a ellas se encuentra estrechamente unido nuestro crédito en el mundo y nuestro nombre en la historia; y no podemos ser conspiradores, porque nosotros no nos gloriamos de tener el rayo del cielo en las manos ni de apercibir a cada demócrata una revolución a domicilio. Las revoluciones, males a veces necesarios, pero males siempre, no entran ni pueden entrar en el dogma de ningún partido; y nadie las admite ni rechaza en absoluto, porque ningún agente social depende, en el grado que las revoluciones dependen del poder de las circunstancias. Lo que yo digo es que organizar un partido para la revolución y no para la legalidad, me parece una demencia; y que hacer la fuerza de arengas exaltadas y de organizaciones violentas, a un partido como el demócrata de carácter puramente revolucionario, es dar muestra de una imprevisión que se paga, y muy caro, el día de la victoria. (Viva aprobación) . A quien me pregunte si voy a nacer una revolución, le miraré de arriba a abajo con extrañeza, y le alzaré los hombros, como si me preguntara si iba a hacer una tormenta: que no tengo en mis manos, señores, ni la atmósfera de la tierra ni el espíritu de la sociedad.

(Discurso de Emilio Castelar de 02 de octubre de 1880)

miércoles, 15 de abril de 2015

Elda y sus fiestas como forma de supervivencia

La FAVE pide recuperar la ayuda para Fiestas Mayores

La Federación critica que mientras Fallas y Moros y Cristianos ganan subvención los barrios siguen sin fondos

15.04.2015 | 02:26
La FAVE pide recuperar la ayuda para Fiestas Mayores
La FAVE pide recuperar la ayuda para Fiestas Mayores
 
La Federación de Asociaciones de Vecinos de Elda (FAVE) critica la política «parcial» del equipo de gobierno, que mientras incrementa las ayudas a colectivos como los de Moros y Cristianos, Fallas o cofradías, no se plantea que las agrupaciones de los barrios recuperen las aportaciones, que el ayuntamiento les daba antes de la crisis económica.
Ante esta situación, el presidente de la Federación, Antonio Cuenca, entregó un documento en las concejalías de Participación Ciudadana, Fiestas y Alcaldía donde las catorce asociaciones vecinales que pertenecen a la FAVE piden que «se reconsidere la posición de eliminar las subvenciones para las fiestas de septiembre a las Asociaciones de Vecinos como elemento dinamizador de las mismas y como se ha venido haciendo hasta que llegó la crisis». Un documento fechado el 2 de marzo de 2015, pero que todavía no ha tenido respuesta.

Las actividades de los barrios coincidiendo con las Fiestas Mayores de Elda resisten a pesar de estar cuatro años «sin subvención alguna» por parte del ayuntamiento. Las catorce asociaciones recibían en 2011, unos 70.000 euros repartidos entre los distintos barrios. Por un criterio de población se les entregaba entre 600 ó 3.200 euros. Pero, en 2011 y debido a los recortes municipales la aportación del consistorio se quedó a cero.

La mujer más longeva del Vinalopó (Sax). Fallece a los 105 años

La mujer más longeva de la comarca del Vianlopo (Sax) fallece a los 105 años de edad

15.04.2015 | 02:26
La mujer de Sax más longeva de la comarca fallece a los 105 años de edad
La mujer de Sax más longeva de la comarca fallece a los 105 años de edad
La sajeña Josefa Zapater Ruiz «La Tomata», apodo que heredó de su marido, falleció ayer a los 105 años de edad tras una repentina enfermedad. De hecho, hasta hace unas semanas se encontraba en buen estado físico y con plena lucidez. Seguía viviendo sola en su casa «de toda la vida», se daba sus habituales paseos por la calle de San Blas y continuaba siendo una entusiasta de las Fiestas de Moros y Cristianos. Los 105 años los cumplió el pasado 23 de diciembre rodeada de su familia.
El entierro se realizará hoy a las cinco de la tarde en la iglesia.

lunes, 23 de marzo de 2015

Publicidad. Venta de mi libro en Amazon.es "Miguel Hernández, poeta del pueblo" (digital e impreso)

Descripción del producto

Reseña del editor

En el 73° aniversario de la muerte del poeta Miguel Hernández, el escritor Ramón Fernández Palmeral presenta, a lo largo de 40 artículos monográficos, un estudio biográfico de la vida y obra del poeta oriolano. Este libro incluye las últimas investigaciones publicadas sobre Hernández, siguiendo un planteamiento cronológico, y pretende exponer los aspectos biográficos de modo objetivo, eludiendo los mitos y tópicos creados en torno al llamado "poeta del pueblo". Gracias al formato de artículos monográficos es posible profundizar con más detalle en los temas que más interesan: su infancia y adolescencia, amistades madrileñas, época de miliciano, amores, viajes a Rusia, obra, enjuiciamiento y muerte por una negligente atención sanitaria penitenciaria. Todo ello desde una crítica objetiva y actual, a la vez que honesta, y desde el punto de vista del contexto histórico y la realidad social de la época. Algunos de los artículos de este libro han sido ya publicados por prestigiosas revistas, otros, en cambio, son artículos inéditos.

Biografía del autor

Ramón Fernández "Palmeral" (1947), es un escritor español, que ha desarrollado su obra como poeta, ensayista y editor. Además es artista plástico. Manchego de nacimiento, andaluz de origen y alicantino de adopción, su obra literaria y plástica tiene múltiples referencias a Castilla, Andalucía y el Levante, así como a sus personajes ilustres: Cervantes, Antonio Machado, Lorca, Picasso, Miguel Hernández, Azorín. La obra de Palmeral supone una simbiosis entre la expresión poética y la artística. Prueba de ello son sus trabajos de ilustración de poemarios, su poesía de cualidad visual y su revista PERITO (Literario-Artístico), donde dio cabida a pintores y poetas.

 http://www.amazon.es/Miguel-Hernandez-poeta-del-pueblo/dp/150884321X


jueves, 25 de diciembre de 2014

San Pascual Baylón en Orito (Alicante)

(pinchar para aumentar tamaño)

San Pascual Baylon en Orito (Monforte del Cid-Alicante). fotos de Palmeral del 25 de diciembre 2014

sábado, 22 de noviembre de 2014

Brindis a los vinos de Alicante





Al sacar el corcho el vino se alegra.

Nos saluda con un taponazo: ¡Aquí estoy, salud!
es como si nos diera las gracias por
haberlo vuelto a la vida que es una corta fiesta.

¡Aquí estoy bailando, cantando y derramado
por tu boca, por tu camisa y por las mesas!
No soy tímido, ya estoy en fiesta
de moros y cristianos por toda la terreta
No me conoces pero soy hijo de las cepas
más tradicionales del  castizas del Mediterráneo.

Gotas mojadas de rocío tinto y blanco:
que al beber, sorbo a sorbo, se roza con los
labios  amantes, pues el vino son besos y abrazos.

Alza el vaso y brinda con el corazón abierto
brinda por la salud y para que pronto
podamo vernos. Pues soy como Aladino
que al frotar la botella
se abre como una lámpara mágica.

Embriágate de amor y de vino de Alicante,
sonríe y baila, pues soy la alegría licuada
de estas tierras del Vinalopó o la Marina Alta,
abiertas al aire marino pues soy rayo enamorado.


Brinda por la vida y por Noé Patrón de los bebedores,
por Baco y su corte de bailarinas.
Antes de que acabes esta botella abre otra:
¡cuánto hace que no os veíamos!
No pierdas la ocasión de regar esta paella
con la bendición de esas parras y esos pámpanos
que el buen agricultor cuida y nos saluda.

Al salir de Alicante en avión aligera
 el equipaje y llévate unas botellas mías
de este néctar de Fondillón para alegrar a la familia,
a los amigos que esperan el Sol de España embotellado.

Al sacar el corcho el vino se alegra
como si un preso le quitaras las cadenas,
como si le abrieran la cancela,
por eso en la boca salta de alegría.

¡SALUD Y FUERZA...!

Ramón Palmera. Alicante, 22 de noviembre 2014

domingo, 9 de febrero de 2014

Trenes que pasan de largo por el Alto y Medio Vionalopó

Municipios del Alto y Medio Vinalopó reivindican aprovechar las vías en desuso, tras la llegada del AVE, para recuperar las Cercanías

09.02.2014 | 10:03/Diario Información
Pasajeros esperando al tren en la Estación de Villena.
Pasajeros esperando al tren en la Estación de Villena.
A la espera del enlace ferroviario con la ciudad de Alicante. La llegada del AVE a la provincia ha dejado a algunas de las poblaciones y a sus estaciones ferroviarias, ubicadas en el trayecto entre Villena y Alicante, vacías de pasajeros. En los años 80, otras corrieron el mismo destino cuando la carretera general se convirtió en autovía. Ahora, esperan la puesta en marcha del Plan de Cercanías firmado en 2010 para recobrar el bullicio de antaño.
Tres municipios del Alto y Medio Vinalopó viven resignados a ver pasar de largo los trenes que llegan procedentes desde Valencia y se encaminan hacia Alicante o viceversa. En las últimas cuatro décadas sus estaciones se han vaciado de pasajeros y a sus puertas se les ha echado el candado.
La de Monóvar ha quedado en el olvido, mientras que la de Sax o Novelda ven bajar o subir, de vez en cuando, algún pasajero en el convoy que hace el trayecto Cartagena- Valencia.
Mejor suerte han tenido las de Elda-Petrer y Villena, donde hacen parada un total de nueve trenes de larga y media distancia en cada sentido. No obstante, la puesta en marcha de la nueva plataforma para el AVE y el cambio de los talgos, alvias y altarias a las vías de ancho europeo, les ha dejado a media luz.
Con este escenario, Villena y Elda, tras la pérdida de su conexión con Madrid, reivindican ahora recuperar los trenes que con frecuencia les unían con Alicante hace 20 años, a pesar de que los vecinos de Elda no descartan que un tren por las vías de ancho ibérico les pueda volver a conectar con la capital de España.
Los antiguos cercanía no sólo daban servicio a los vecinos que cada día tenían que trasladarse a Alicante para gestionar servicios administrativos o sanitarios, también vertebraban la comarca.
Por ello, los ayuntamientos de Villena y Elda e, incluso, la Diputación Provincial, se han puesto las pilas para demandar que el Plan de Cercanías, que en 2010 firmaron Francisco Camps, entonces presidente de la Generalitat, y José Blanco, también entonces ministro de Fomento, pase del papel a la realidad. En más de una ocasión la presidenta de la Diputación y alcaldesa de San Vicente del Raspeig, Luisa Pastor, ha planteado la posibilidad de crear un apeadero en el polígono sanvicentero de El Canastell, que permitiría ampliar la línea de Cercanías C3, que une Alicante con la Universidad, hasta a los municipios del Alto y Medio Vinalopó
Pero tres de las estaciones del trayecto se encuentran cerradas. Ante esto, el director de Comunicación y Relaciones Externas del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias, José López, aseguró que «están cerradas para la venta de billetes pero no estan inoperativas, por lo que no supone problema alguno para la puesta en marcha de las cercanías».

Los más reivindicativos
Los villeneros no se conforman con que las vías que dividen el casco urbano sean sólo un perjuicio y así, son los más beligerantes con la puesta en marcha de un tren de cercanías. La distancia de 40 kilómetros del centro urbano de Alicante, y que estos vecinos están acostumbrados a utilizar esta formas de viajar, ha propiciado más de una plataforma en defensa del servicio.
A pesar de que el precio del billete a Alicante puede alcanzar los 12 euros, algunos jóvenes optan por este medio de transporte. Una vecina, Dori Pardo, indica que «mi hija y sus amigos todavía cogen el tren para ir a Alicante». Sax
Con un candado en la puerta
Al llegar a la estación de Sax un candado da la bienvenida al viajero. Sus instalaciones están cerradas a cal y canto, igual que ocurre con la de Novelda. Sin embargo, el Ministerio de Fomento, a través del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), realizó en 2010 trabajos de mejora de la accesibilidad en los andenes como paso previo al impulso de la línea de cercanías entre Villena y Alicante. El presupuesto fue de 172.148,2 euros y la actuación se incluyó en el marco del Plan de Modernización de Estaciones impulsado por el Ministerio de Fomento como medida de estímulo de la economía.
Plantean que las cercanías serían rentables
También los andenes de Elda sufrieron obras para la mejora de su accesibilidad en 2010 y estos mismos, dejaron de prestar el servicio Madrid-Alicante en 2013. Después de 155 años, la estación de Elda-Petrer dejaba de estar conectada de una forma directa a la capital española vía ferrocarril.
Los billetes en la estación eldense los venden tres discapacitados de la Asociación de Minusválidos Físico Intercomarcal (AMFI). Su presidente, Andrés Molina, afirma que «después de ver desaparecer los trenes a Madrid esperamos que se pongan en marcha las cercanías a Alicante que por nuestra experiencia, con unos 150 pasajeros semanales, creemos que serían rentables».
Una estación de mercancías cerrada y abandonada
La estación de Monóvar, en término municipal de Elda, se ha convertido en un edificio más en estado ruinoso y de abandono de los muchos que hay en lo que fue el punto de unión entre Monóvar y Elda. Fábricas de mármol, bodegas, alcoholera, escuela, ermita y viviendas habitadas daban vida a esta zona que tenía al ferrocarril y al autobús de «El Colilla» como referentes.
En la actualidad, la deplorable situación de abandono se refleja en las tres palmeras de la estación, devoradas por el picudo, y en las pintadas que adornan el edificio ferroviario. El último tren que paró en la estación de Monóvar-Pinoso trasladaba los restos del escritor Azorín, procedentes de Madrid. Este monovero ilustre fue enterrado en el camposanto de la localidad que le vio nacer.
La revolución de las mercancías
Su lejanía del centro urbano, dos kilómetros y medio, y su gran competidora «La Noveldense», el autobus hacía Alicante, le hicieron ser una de las menos utilizadas por los pasajeros. Pero, no ocurrió lo mismo con las mercancías.
El Centro de Investigaciones Etnológicas de Novelda (CIEN) editó en 2008 un libro sobre los 150 años de la llegada del ferrocarril a Novelda. José Ramón López, uno de sus autores, escribe que «el ferrocarril significó en el siglo XIX y hasta la década de los 80 del pasado siglo una revolución económica». La producción de vino y de tomates salían desde la estación Novelda rumbo a toda España.
La primera en ser abandonada
La de San Vicente, en el recorrido de las vías de ancho ibérico, es una de las más antiguas que se conservan en España. Sin embargo, está abandonada desde que en 2007 se optara por construir un apeadero cercano al casco urbano para línea C3 de Cercanías. La inversión supuso 3,8 millones de euros.

lunes, 15 de julio de 2013

Ermita de San Pascual Baylón. Poema de Ramón Palmeral


 Cuando llego a ti torre de fe y de esperanza,
 donde duermen los vencejos,
 tu cruz al cielo alcanza, mi cuerpo
 torpe llega disuelto y sin ganas.

Un camino asciende entre pinos peregrinos
 a los que envidio su alzada, y
 entre cuidado jardín de capuchinos,
 vuelvo a mirar el prodigio de tu paisaje
 por donde el Vinalopó trazó su sombra de agua.

En el entrar en la ermita, cueva dulce y grata,
 me espera San Pascual con su dulce mirada, y manos
 abiertas para acoger mi alma descalza.

Al ponerme de rodillas frente a tu humilde
hábito de monje, tan cerca del cielo
en la Oritos montaña, siento diluirme
en una forma que ha cambiado mi maltrecho
cuerpo sin alas.

Salgo alegre y levitando, sediento de olvidados,
 empezar de nuevo porque allí arriba
 en la ermita habita la esperanza y una luz grave
luz sagrada  iluminando el entendimiento,
 vuelo de paz como un ave que despertó
de su letargo cual yo pecador de diarios vicios.

San Pascual Bailón tienes ¿algo? que contagia,
ejemplo de vida ermitaña, pobre  de riquezas
 terrenales, pero rico en espíritu, fuerza y esperanza.

Volveré como peregrino y con flores, a poner mis pies
cansados sobre el divino suelo de tu cueva,
del que no soy digno habitante ni
de tu mismo aire: fervor de luz, llave de la verdad.  

Día de Navidad de 2011

jueves, 4 de julio de 2013

"Robinson por Alicante" un nuevo libro de singladura por Alicante ciudad de Ramón Fernández Palmeral



Prólogo

    La guía de un Robinson por Alicante me ha sorprendido gratamente. Era muy necesaria una guía  de este tipo dado el carácter cosmopolita de la ciudad y los innumerables turistas que cada año nos visitan, atraídos por su maravilloso clima, sus bellos paisajes y su colorido.
    Ramón Fernández "Palmeral", escritor, poeta y pintor, ha sabido llenar este vacío que existía en cuanto a un estudio profundo y exhaustivo de la ciudad, aportando una excepcional información y numerosos datos sobre muchos aspectos históricos, sociales, humanos y artísticos desconocidos.
    Esta guía para mí es un libro-joya por el lirismo poético con que va describiendo los monumentos, las calles y las plazas de la ciudad, por medio de un realismo mágico que me recuerda a los escritores hispanoamericanos.
    Ramón a través de su "amigo Algazel" personaje  inspirado en un filósofo árabe va explicando y descubriéndonos, a modo de cicerone, unas historias desconocidas para muchos que constituyen la raíz y el origen de Alicante. 
    Una ciudad sin historia es como un barco sin timón, Ramón sabe descubrir y mostrarnos de una forma magistral los orígenes más genuinos de esta tierra, que como una inmensa palmera se abre para acoger a todos bajo sus hermosas y amplias hojas protectoras.
      A través de estas páginas descubriremos unos rincones inundados por esa luz levantina que Ramón nos describe como un rayo luminoso y vivificador que infunde calor y alegría a nuestros corazones, empleando unas metáforas con claras reminiscencias hernandianas y de otros poetas conocidos.
     En el recorrido por la ciudad aparecen descripciones costumbristas al más puro estilo azoriniano y mironiano, descritas con una pluma concisa y penetrante; en otras páginas nos describe situaciones con la mordaz ironía de un Gómez de la Serna utilizando ingeniosas greguerías que hacen aflorar una sonrisa irónica a nuestros labios.
      Por otra parte, acompañado de la mano experta de un mentor literario: Algazel, sabe adentrarse en la vida cultural y artística de Alicante mostrando un panorama de geniales artistas, de escritores y poetas llenos de sensibilidad y emociones.
     También nos sabe hablar del mar, como una amante caprichosa que acaricia con sus aguas las orillas de la ciudad mostrándonos unas imágenes surrealistas llenas de ingenio y genialidad.
     En otras ocasiones nos acerca a la belleza de sus fiestas mostrándonos su esencia, en la que el "foc" se convierte en arte que hace arder la ciudad en la noche de San Juan, descubriéndonos el simbolismo  ancestral de estas fiestas que son una catarsis espiritual que nos renueva cada año.
     Para finalizar, esta guía es un canto epistolar a la ciudad de Alicante  que aparece exultante, bella y seductora, invitándonos a ser visitada para perdernos en ella.  A todos los Robinsones que se pierden al llegar a la ciudad, les sugiero buscar en cualquier librería esta guía, les aseguró que encontrarán en ella el mapa del tesoro que les descubrirá los maravillosos secretos ocultos en la ciudad.

   Pilar Galán
   Profesora de Literatura, escritora y poeta.


Versión pdf de un "Robinson por Alicante"
Cotiene 96 páginas Precio 10 € Editorial Palmeral

sábado, 8 de diciembre de 2012

PELOTAS DEL VINALOPÓ




Pelotas del Vinalopó

Ingredientes:
½ kilo de carne de ternera y carne de cerdo picada a partes iguales
1 huevo crudo (hará que la carne quede ligada esponjosa)
Ajo picado, perejil, sal  y pimienta molida
Harina de trigo
Queso de cabra molido o picado
Uvas del Vinalopó peladas y sin huesos

Preparación:
Mezclamos la carne con el ajo, la sal y el perejil, con un tenedor. A continuación le echamos el huevo, y seguimos mezclando. Se le echa harina de trigo. Ua vez echa la masa se toma una uva  (pelada y sin pepitas) y se recubre con la masa que hemos preparado. Se hace una bola , pelota o albondiga con las manos.

Freir
Rociamos  harina de trigo en un plato. Nos untamos las manos con unas gotas de vinagre, hacemos bolas con la carne , y la rebozamos en la harina. (El vinagre es para que no se nos pegue la carne en las manos).
Calentamos abundante aceite en una sartén, y freímos las pelotas o albóndigas hasta que estén doradas por ambos lados.
  Se pueden acompañar con una SALSA de cebolla fritas con tomates, o solo con unas patatas fritas.

A ser posible, acompañarlo con un vino de la Denominaciónde Origen Alicante