Viajes que realizó el pintor PALMERAL por el Vinalopó (Alicante) en el 2006. Moros y Cristianos del Vinalopó.
viernes, 1 de enero de 2016
Feliz Año Nueva 2016, a todo la gente tan laborioso del Vinalopó
Esperemos que este años nueño venga cargado de salud y de trabajo, así como armonía entre las familias y los pueblos de muncod, porque en definitva todos somos hermanos.
domingo, 22 de noviembre de 2015
Emilio Castela Ripoll, hijo de alicantinos, su madre era de Elda. Fue presidente en la I República
Mª.
Carmen García Tejera
Universidad de Cádiz (España)
Universidad de Cádiz (España)
Emilio
Castelar y Ripoll nace en Cádiz el 7 de Septiembre de 1832. Sus padres, Manuel
Castelar y María Antonia Ripoll, de ideología liberal, eran oriundos de
Alicante. Habían contraído matrimonio poco antes de la Revolución de Riego
—de quien eran amigos y acérrimos defensores. Pero cuando Fernando VII
restauró la Monarquía absoluta, Manuel Castelar fue condenado a muerte y hubo
de exiliarse durante siete años, algunos de los cuales transcurrieron en
Gibraltar. Finalmente, en 1831, el matrimonio —padres ya de una niña— logra
reunirse en Cádiz. Al año siguiente nacía Emilio.
La estancia de la familia Castelar en
Cádiz fue tranquila y apacible. Manuel Castelar era agente de cambios y muy
aficionado a la lectura y al estudio: su propio hijo —a quien pretendía
inculcar su interés por la cultura— recuerda la biblioteca familiar como una
de las mejores que existían en Cádiz, tanto por el número de libros como por
la variedad de materias.
Pero en 1839, Manuel Castelar muere
repentinamente: su hijo contaba tan sólo con siete años. La familia quedó sin
recursos y hubo de trasladarse a Elda (Alicante), acogida por una tía materna.
A partir de entonces, María Antonia Ripoll —la madre— se convierte en
elemento clave para la formación del pequeño: pese a la penuria económica,
decidió conservar íntegra la biblioteca de su esposo y llevar adelante los
proyectos que éste tenía sobre su hijo. Es ella quien lo estimula a leer,
hasta tal punto que —según confesaría Castelar más adelante— leía todo
lo que tenía a su alcance, libros o periódicos; leía en todas partes, incluso
cuando caminaba por la calle…
En 1845 inició sus estudios de
Segunda Enseñanza en el Instituto de Alicante. Muy pronto, los profesores
advierten la precocidad del joven Castelar que, con apenas trece o catorce años,
traducía textos latinos con gran exactitud y además, con cierta elegancia
expresiva. Ya por entonces se va perfilando su vocación: le entusiasman las
Humanidades, pero apenas se interesa por las materias científicas. Realiza sus
primeros (y desconocidos) tanteos como escritor: él mismo recuerda cómo componía
novelas, folletos políticos, discursos históricos y meditaciones religiosas.
Paradójicamente, quien años después iba a ser considerado como uno de los más
prestigiosos oradores españoles, se declara "extremadamente tímido",
hasta el punto de que fue el único lector de aquellos escritos juveniles que,
apenas concluidos, se apresuraba a destruir.
En 1848 se traslada a Madrid y se
matricula en la Facultad de Derecho. Dos años más tarde obtiene una plaza
pensionada en la Escuela Normal de Filosofía, lo que le permite —con gran
orgullo por su parte— atender a su manutención y a la de su familia. Comienza
así su función docente, como profesor auxiliar de Literatura Latina y Griega,
y de Literatura Universal y Española. Entre 1853 y 1854 obtiene el grado de
Doctor con una tesis titulada Lucano: su vida, su genio, su poema.
Estos años universitarios
constituyen el esbozo de su actividad oratoria y periodística: participa en
algunos debates y publica artículos en algunos periódicos. Contó con el apoyo
de un familiar suyo, el conocido orador Antonio Aparisi y Guijarro, de tendencia
conservadora, razón por la que, años después, se enemistó con él. Hay que
recordar, además, que entre los condiscípulos de Castelar había eminentes
oradores y políticos: citemos, entre otros, a Antonio Cánovas y Francisco de
Paula Canalejas. Con apenas veinte años, Castelar era un joven que —según
sus propias palabras— profesaba un exaltado amor a la libertad (sin duda,
herencia paterna) junto con un exacerbado misticismo, producto de la estricta
educación religiosa que le había inculcado su madre.
Efectivamente, por sus orígenes
familiares, Castelar se halla fuertemente vinculado al partido demócrata: un
partido minoritario frente a los dos más arraigados entonces: el moderado y el
progresista. Tras la Revolución de Vicálvaro (1854), y con objeto de replicar
al Manifiesto de la Unión Liberal, el partido demócrata había organizado una
reunión en el Teatro de Oriente madrileño el 25 de Septiembre de 1854, en el
que se daría a conocer su propio Manifiesto que contenía una serie de
peticiones consideradas como revolucionarias (igualdad de derechos y deberes
para todos los ciudadanos, obligatoriedad y gratuidad de la enseñanza,
desamortización civil y eclesiástica). Las propuestas se discutían
acaloradamente, hasta que un joven de veintidós años, desconocido, pidió la
palabra y, tras presentarse como Emilio Castelar, comenzó así su intervención:
"¿Queréis saber lo que es la democracia? […] Voy a defender las ideas
democráticas si deseáis oírlas. Estas ideas no pertenecen ni a los partidos
ni a los hombres; pertenecen a la humanidad. Basadas en la razón, son como la
verdad, absoluta, y como las leyes de Dios, universales".
Podríamos decir que con esta
intervención comienza la "biografía oficial" de Emilio Castelar. Su
discurso fue interrumpido incesantemente con aplausos y aclamaciones: al día
siguiente, toda la prensa reproducía sus palabras y se deshacía en elogios
hacia el joven orador, al que se proponía como Diputado a Cortes, pese a no
contar aún con la edad reglamentaria. Castelar se limitó a agradecer cortésmente
tanto los elogios recibidos como los ofrecimientos de cargos y honores, pero dejó
bien claro que "jamás abandonaría la causa de la libertad y de la
democracia".
Castelar —que seguía dedicado a la
docencia en la Universidad— no logró entonces el número de votos suficientes
para ser Diputado, pero en cambio acrecentó su popularidad colaborando en periódicos:
ese mismo año comienza como redactor en El Tribuno del Pueblo y en 1855,
en La Soberanía Nacional. En 1855 aparece su primera novela, Ernesto,
con ciertos rasgos autobiográficos, y al año siguiente, otra más, de carácter
histórico: Alfonso el Sabio. El Bienio Progresista favorece una mayor
libertad de expresión en la prensa: Castelar escribió en el recién fundado La
Discusión, periódico de corte demócrata, entre 1856 y 1864.
En febrero de 1857 oposita a una Cátedra
de Historia Crítica y Filosófica de España en la Universidad Central de
Madrid, que obtiene por unanimidad. Su docencia se extiende también al Ateneo,
donde ante un público más heterogéneo, desarrolla un ciclo de conferencias
bajo el título de Historia de la civilización en los primeros cinco siglos
del Cristianismo. Este año termina con dos acontecimientos trascendentales
en su vida, aunque de signo bien distinto: de un lado, la publicación de su
ensayo La fórmula del progreso, donde resumía algunos principios que
configuraban su ideal de la democracia y que suscitó una fuerte polémica; de
otro, el fallecimiento de su madre, circunstancia que le apartó de la vida pública
durante algún tiempo.
En enero de 1860 reanudó sus
lecciones en el Ateneo madrileño. En esta ocasión ataca duramente la actuación
del Gobierno, sobre todo, a partir de 1864, el encabezado por Narváez. En 1862
había publicado La Hermana de la Caridad. También en 1864 funda y
dirige el periódico La Democracia, cuyos artículos son multados y
censurados continuamente. Uno de los que provocó mayor escándalo fue el
titulado "El rasgo" (aparecido el 24 de febrero), en el que Castelar
criticaba duramente y ridiculizaba las "donaciones" económicas que
había hecho Isabel II.
Tras este suceso —y acusado de
haber participado en revueltas universitarias—, el Gobierno de Narváez
destituye a Castelar de su Cátedra. El apoyo de sus alumnos y de sus propios
colegas culmina con unas manifestaciones estudiantiles que, duramente reprimidas
por el ejército, se saldan con varios muertos y numerosos heridos: es la trágicamente
célebre "Noche de San Daniel" (10 de abril de 1865). Como resultado,
Alcalá Galiano muere fulminado por una apoplejía; los catedráticos de la
Universidad Central dimiten para no tener que sustituir a Castelar y Narváez
abandona el Gobierno. O’ Donnell, su sucesor, restituye a Castelar en su Cátedra
y acalla las polémicas suscitadas por sus artículos. Castelar, fortalecido, se
muestra cada vez más combativo y participa en los pronunciamientos progresistas
de enero y junio de 1866. Salva su vida gracias al apoyo de Carolina Coronado y
—paradójicamente— de la misma Reina, Isabel II. Pero es condenado a garrote
vil y tiene que huir de España.
Comienza entonces un azaroso exilio
de dos años (entre 1866 y 1868) que, pese al sufrimiento que le provoca el
alejamiento de su patria, Castelar califica de "gran escuela". Durante
este tiempo tuvo ocasión de recorrer varios países europeos (Francia, Suiza,
Italia, Inglaterra, Alemania…) y de conocer a importantes estadistas, políticos,
pensadores y escritores (Victor Hugo, Gambetta, Julio Simon…). Además,
colaboró como corresponsal en los principales periódicos de Latinoamérica. El
Siglo (Montevideo), El Monitor Republicano (México), La Nación
(Buenos Aires), La Raza Latina… Estas colaboraciones le ayudaron a
rehacer algo su maltrecha economía.
El triunfo de la Revolución de 1868
("La Gloriosa"), de signo progresista, le permitió regresar a España.
A partir de entonces, participó más activamente en política: tomando como
modelo las leyes democráticas de Norteamérica, quiso impulsar una reforma de
los gobiernos monárquicos. En 1869 fue elegido Diputado a Cortes (primero, por
Zaragoza y por Lérida; más tarde, por Valencia y por el distrito de Aracena):
entonces fue cuando demostró verdaderamente sus dotes como orador
parlamentario, con intervenciones que se recordaban como memorables: una de las
más conocidas fue la polémica que mantuvo con el Canónigo Manterola (abril de
1869), en defensa de la separación entre Iglesia y Estado, y de la necesidad de
poner fin al poder temporal del Papado. Entre 1870 y 1873 —durante el reinado
de Amadeo de Saboya— Castelar se mantuvo en la oposición. En 1872 se habían
publicado sus Recuerdos de Italia, libro de viajes en el que recoge
muchas de sus impresiones de la época en que vivió exiliado en Roma. Y al año
siguiente, además de una recopilación de sus discursos, una Vida de Lord
Byron.
La proclamación de la Primera República
lo sitúa en el poder: Figueras, el primer Presidente, lo nombra Ministro de
Estado. Pese al reconocimiento de su valía como orador y político, es ésta
una etapa particularmente dura en la vida de Castelar: consciente de los graves
peligros que amenazaban a España (anarquía, insurrecciones separatistas…)
fue capaz de renunciar a sus principios ideológicos y apoyar a un Gobierno que
no era el de su partido. Como Presidente de la República (desde septiembre de
1873), actuó a menudo, no sólo en contra de su partido, sino de sus propias
convicciones, a fin de conseguir para la nación la paz y el orden que tanto
necesitaba: se le acusa, incluso, de comportarse como dictador cuando hace
frente a los numerosos problemas que padecía España (crisis económica,
conflictos internacionales, insurrección de Cuba…).
Las Cortes lo obligaron a dimitir el
2 de enero de 1874. Unas horas más tarde, entraba Pavía en el Congreso. La
Primera República había terminado.
Tras el pronunciamiento de Martínez
Campos y la Restauración de la Monarquía, Castelar se marcha de España,
reside en París y viaja por otros países europeos. Publica con asiduidad:
varias novelas (Historia de un corazón —1874—, Fra Filippo Lippi
y Ricardo —ambas de 1878—) así como numerosos ensayos y discursos.
En 1880 ingresa en la Academia de la Lengua y, al año siguiente, en la de la
Historia. El 2 de octubre de 1880, formula en Alcira (Valencia) el programa de
un nuevo partido político, el "Posibilista", de signo democrático.
Siguió, además, colaborando con el partido progresista y, convencido de que
España necesitaba en aquellos momentos, más que una República conservadora,
una Monarquía democrática, aboga por el establecimiento de esta última, en
contra —una vez más— de sus propias ideas y de su partido, al que pide, en
primer lugar, que lo abandone a él y, luego, que se disuelva (Discurso del 7 de
febrero de 1888). Continúa, incansable, escribiendo y viajando: en 1888 esboza
un proyecto de Historia de España, que no llegará a completar, y en 1895, una
Historia de Europa en el siglo XIX, también inconclusa. Viaja a París en dos
ocasiones (1889 y 1893), y a Roma (1894), donde visita al Papa León XIII.
Cansado y enfermo, Castelar abandonó
la política activa, aunque intentó volver a ella tras el asesinato de Cánovas
(1897), presentándose como diputado por Murcia. Ese mismo año regresó por última
vez a Cádiz, donde pronunció en el Casino un emotivo "Discurso de acción
de gracias a Cádiz". El último año de su vida transcurrió entre Sax,
Mondariz, Madrid y San Pedro del Pinatar, donde falleció el 25 de mayo de 1899.
Seis días después, era enterrado en Madrid en medio de un gran clamor popular.
EMILIO
CASTELAR: SINOPSIS DE SU VIDA Y OBRA
1ª Etapa: 1832-1854
-
Nace en Cádiz. Tras el fallecimiento de su padre (1839), la familia se traslada a Elda (Alicante). Bachillerato en Alicante. Estudios universitarios en Madrid. Profesor en la Escuela Normal de Filosofía. Tesis doctoral: Lucano: su vida, su genio, su poema (1853-54).
2ª Etapa: 1854-1866
·
Discurso sobre la Democracia (Teatro de Oriente, Madrid, 25 septiembre
1854). Comienza su actividad pública. Colaboración en periódicos: El
Tribuno del Pueblo (1854), La Soberanía Nacional (1855), La
Discusión (1856-1864). Publica sus dos primeras novelas: Ernesto
(1855) y Alfonso el Sabio (1856), y unas Leyendas populares
(1857).
·
Catedrático de Historia Crítica y Filosófica de España (Universidad
Central, 1857). Lecciones en el Ateneo: Historia de la civilización en los
primeros cinco siglos del Cristianismo. Publica La fórmula del progreso.
·
Publica otra novela, La Hermana de la Caridad (1862, segunda parte de
Leyendas populares). Funda y dirige La Democracia (1964): ataques
al Gobierno de Narváez. Artículo "El Rasgo" (24 febrero 1864).
Castelar es destituido de su Cátedra. Sucesos de la "Noche de San
Daniel" (10 abril 1865). Gobierno de O’ Donnell: Castelar vuelve a su Cátedra.
Participación en pronunciamientos progresistas (enero y junio de 1866). Condena
a muerte y huida de España.
3ª Etapa: 1866-1874
·
Dos años de exilio (1866-1868): recorre diversos países europeos (Francia,
Suiza, Inglaterra, Alemania…). Corresponsal en periódicos latinoamericanos: El
Siglo, El Monitor Republicano, La Nación, La Raza Latina…
·
Regreso a España (1868). Elegido Diputado a Cortes (1869): intensa
actividad parlamentaria que se recoge en Discursos Parlamentarios en la
Asamblea Constituyente (1869-1870) (1871) y Discursos Parlamentarios y
Políticos en la Restauración (1871-1873). Otras publicaciones: Recuerdos
de Italia (memorias, 1872), Vida de Lord Byron (1873).
·
Proclamación de la Primera República Española (1873): Castelar es
nombrado por Figueras Ministro de Estado. Tras los mandatos de Figueras, Pi y
Margall, y Salmerón, accede a la Presidencia (septiembre, 1873). El 2 de enero
de 1874 las Cortes le obligan a dimitir. Fin de la Primera República.
4ª Etapa: 1874-1899
·
Restauración de la Monarquía (1874). Castelar se marcha a París y viaja
por Europa. Numerosas publicaciones: Historia de un corazón (novela,
1874), Un año en París (memorias, 1875), Fra Filippo Lippi
(novela histórica, 1877-78), Ricardo (1878), Ensayos literarios
(1878).
·
Ingresa en la Real Academia de la Lengua Española (1880) y en la de
Historia (1881). Presenta el programa de su nuevo partido, el
"Posibilista", en Alcira (Valencia) (2 Octubre 1880). Aunque retirado
de la política, continúa colaborando con el partido progresista. Nuevas
publicaciones de Discursos (s.f., hacia 1880), Retratos históricos
(1884), El suspiro del moro (leyendas y tradiciones, 1885), Galería
histórica de mujeres célebres (8 vols., 1886-1889), Nerón (1891), Historia
del Descubrimiento de América (1892) y una Historia de Europa en el
siglo XIX (6 vols. Iniciada en 1895 y culminada, tras su fallecimiento, en
1901 por M. Sales y Ferrer).
·
Asesinato de Cánovas (1897): nuevo intento —fallido— de Castelar por
regresar a la actividad política. Se retira a San Pedro del Pinatar (Murcia)
donde fallece el 25 de mayo de 1999. Entierro en Madrid.
Fuentes
consultadas para la elaboración de esta biografía
·
Alberola, G. Semblanza de Castelar, 1905.
·
Boada y Balmes, M. Emilo Castelar. Nueva York: 1872.
·
Castelar. E. Autobiografía y discursos inéditos. Prólogo de Ángel
Pulido. Madrid: 1922.
·
González del Arco, M. Castelar: su vida y su muerte. Bosquejo histórico
biográfico. Madrid: 1900.
·
Herrera Ochoa, B. Castelar. Madrid: 1936.
·
Jarnés, B. Castelar, hombre del Sinaí. Madrid: 1966.
·
Llorca, C. Emilio Castelar, precursor de la Democracia Cristiana.
Madrid: 1966.
·
Sánchez del Real, A. Emilio Castelar. Su vida y su carácter.
Barcelona: 1873.
·
Sandoval, F. De. Emilio Castelar. París: 1886.
·
Souto Alabarce, A. "Vida y obra de Emilio Castelar". Castelar, E. Discursos.
Recuerdos de Italia. Ensayos.
México: 1980.
Mª.
Carmen García Tejera
Universidad de Cádiz (España)
(Noviembre de 2000)
Universidad de Cádiz (España)
(Noviembre de 2000)
Fragmento de un discurso de Castelar
Señores, nosotros no podemos ser ni cortesanos ni conspiradores. No podemos ser cortesanos de la fortuna, porque nos lo impide, además de nuestra conciencia y de nuestro deber, el culto a ciertas tradiciones, sin las cuales ni gobernamos ayer, ni gobernaríamos hoy, ni gobernaremos mañana, pues a ellas se encuentra estrechamente unido nuestro crédito en el mundo y nuestro nombre en la historia; y no podemos ser conspiradores, porque nosotros no nos gloriamos de tener el rayo del cielo en las manos ni de apercibir a cada demócrata una revolución a domicilio. Las revoluciones, males a veces necesarios, pero males siempre, no entran ni pueden entrar en el dogma de ningún partido; y nadie las admite ni rechaza en absoluto, porque ningún agente social depende, en el grado que las revoluciones dependen del poder de las circunstancias. Lo que yo digo es que organizar un partido para la revolución y no para la legalidad, me parece una demencia; y que hacer la fuerza de arengas exaltadas y de organizaciones violentas, a un partido como el demócrata de carácter puramente revolucionario, es dar muestra de una imprevisión que se paga, y muy caro, el día de la victoria. (Viva aprobación) . A quien me pregunte si voy a nacer una revolución, le miraré de arriba a abajo con extrañeza, y le alzaré los hombros, como si me preguntara si iba a hacer una tormenta: que no tengo en mis manos, señores, ni la atmósfera de la tierra ni el espíritu de la sociedad.
(Discurso de Emilio Castelar de 02 de octubre de 1880)
miércoles, 15 de abril de 2015
Elda y sus fiestas como forma de supervivencia
La FAVE pide recuperar la ayuda para Fiestas Mayores
La Federación critica que mientras Fallas y Moros y Cristianos ganan subvención los barrios siguen sin fondos
marivi pardo 15.04.2015 | 02:26 La Federación de Asociaciones de Vecinos de Elda (FAVE) critica la política «parcial» del equipo de gobierno, que mientras incrementa las ayudas a colectivos como los de Moros y Cristianos, Fallas o cofradías, no se plantea que las agrupaciones de los barrios recuperen las aportaciones, que el ayuntamiento les daba antes de la crisis económica.Ante esta situación, el presidente de la Federación, Antonio Cuenca, entregó un documento en las concejalías de Participación Ciudadana, Fiestas y Alcaldía donde las catorce asociaciones vecinales que pertenecen a la FAVE piden que «se reconsidere la posición de eliminar las subvenciones para las fiestas de septiembre a las Asociaciones de Vecinos como elemento dinamizador de las mismas y como se ha venido haciendo hasta que llegó la crisis». Un documento fechado el 2 de marzo de 2015, pero que todavía no ha tenido respuesta.
Las actividades de los barrios coincidiendo con las Fiestas Mayores de Elda resisten a pesar de estar cuatro años «sin subvención alguna» por parte del ayuntamiento. Las catorce asociaciones recibían en 2011, unos 70.000 euros repartidos entre los distintos barrios. Por un criterio de población se les entregaba entre 600 ó 3.200 euros. Pero, en 2011 y debido a los recortes municipales la aportación del consistorio se quedó a cero.
La mujer más longeva del Vinalopó (Sax). Fallece a los 105 años
La mujer más longeva de la comarca del Vianlopo (Sax) fallece a los 105 años de edad
j.c.p.g. 15.04.2015 | 02:26
La sajeña Josefa Zapater Ruiz «La Tomata», apodo que heredó de su
marido, falleció ayer a los 105 años de edad tras una repentina
enfermedad. De hecho, hasta hace unas semanas se encontraba en buen
estado físico y con plena lucidez. Seguía viviendo sola en su casa «de
toda la vida», se daba sus habituales paseos por la calle de San Blas y
continuaba siendo una entusiasta de las Fiestas de Moros y Cristianos.
Los 105 años los cumplió el pasado 23 de diciembre rodeada de su
familia.
El entierro se realizará hoy a las cinco de la tarde en la iglesia.
El entierro se realizará hoy a las cinco de la tarde en la iglesia.
lunes, 23 de marzo de 2015
Publicidad. Venta de mi libro en Amazon.es "Miguel Hernández, poeta del pueblo" (digital e impreso)
Descripción del producto
Reseña del editor
En el 73° aniversario de la muerte del poeta Miguel Hernández, el
escritor Ramón Fernández Palmeral presenta, a lo largo de 40 artículos
monográficos, un estudio biográfico de la vida y obra del poeta
oriolano. Este libro incluye las últimas investigaciones publicadas
sobre Hernández, siguiendo un planteamiento cronológico, y pretende
exponer los aspectos biográficos de modo objetivo, eludiendo los mitos y
tópicos creados en torno al llamado "poeta del pueblo". Gracias al
formato de artículos monográficos es posible profundizar con más detalle
en los temas que más interesan: su infancia y adolescencia, amistades
madrileñas, época de miliciano, amores, viajes a Rusia, obra,
enjuiciamiento y muerte por una negligente atención sanitaria
penitenciaria. Todo ello desde una crítica objetiva y actual, a la vez
que honesta, y desde el punto de vista del contexto histórico y la
realidad social de la época. Algunos de los artículos de este libro han
sido ya publicados por prestigiosas revistas, otros, en cambio, son
artículos inéditos.
Biografía del autor
Ramón Fernández "Palmeral" (1947), es un escritor español, que ha desarrollado su obra como poeta, ensayista y editor. Además es artista plástico. Manchego de nacimiento, andaluz de origen y alicantino de adopción, su obra literaria y plástica tiene múltiples referencias a Castilla, Andalucía y el Levante, así como a sus personajes ilustres: Cervantes, Antonio Machado, Lorca, Picasso, Miguel Hernández, Azorín. La obra de Palmeral supone una simbiosis entre la expresión poética y la artística. Prueba de ello son sus trabajos de ilustración de poemarios, su poesía de cualidad visual y su revista PERITO (Literario-Artístico), donde dio cabida a pintores y poetas.http://www.amazon.es/Miguel-Hernandez-poeta-del-pueblo/dp/150884321X
lunes, 5 de enero de 2015
jueves, 25 de diciembre de 2014
San Pascual Baylón en Orito (Alicante)
sábado, 22 de noviembre de 2014
Brindis a los vinos de Alicante
Al sacar el corcho el vino se alegra.
Nos saluda con un taponazo: ¡Aquí estoy, salud!
es como si nos diera las gracias por
haberlo vuelto a la vida que es una corta fiesta.
¡Aquí estoy bailando, cantando y derramado
por tu boca, por tu camisa y por las mesas!
No soy tímido, ya estoy en fiesta
de moros y cristianos por toda la terreta
No me conoces pero soy hijo de las cepas
más tradicionales del castizas del Mediterráneo.
Gotas mojadas de rocío tinto y blanco:
que al beber, sorbo a sorbo, se roza con los
que al beber, sorbo a sorbo, se roza con los
labios amantes, pues
el vino son besos y abrazos.
Alza el vaso y brinda con el corazón abierto
Alza el vaso y brinda con el corazón abierto
brinda por la salud y para que pronto
podamo vernos. Pues soy como Aladino
que al frotar la botella
se abre como una lámpara mágica.
se abre como una lámpara mágica.
Embriágate de amor y de vino de Alicante,
sonríe y baila, pues soy la alegría licuada
de estas tierras del Vinalopó o la Marina Alta,
abiertas al aire marino pues soy rayo enamorado.
Brinda por la vida y por Noé Patrón de los bebedores,
por Baco y su corte de bailarinas.
Antes de que acabes esta botella abre otra:
¡cuánto hace que no os veíamos!
No pierdas la ocasión de regar esta paella
Antes de que acabes esta botella abre otra:
¡cuánto hace que no os veíamos!
No pierdas la ocasión de regar esta paella
con la bendición de esas parras y esos pámpanos
que el buen agricultor cuida y nos saluda.
Al salir de Alicante en avión aligera
el equipaje y llévate
unas botellas mías
de este néctar de Fondillón para alegrar a la familia,
a los amigos que esperan el Sol de España embotellado.
Al sacar el corcho el vino se alegra
como si un preso le quitaras las cadenas,
como si le abrieran la cancela,
como si le abrieran la cancela,
por eso en la boca salta de alegría.
¡SALUD Y FUERZA...!
¡SALUD Y FUERZA...!
Ramón Palmera. Alicante, 22 de noviembre 2014
lunes, 24 de febrero de 2014
domingo, 9 de febrero de 2014
Trenes que pasan de largo por el Alto y Medio Vionalopó
Municipios del Alto y Medio Vinalopó reivindican aprovechar las vías en desuso, tras la llegada del AVE, para recuperar las Cercanías
mariví pardo / r. j. 09.02.2014 | 10:03/Diario Información
A la espera del enlace ferroviario con la ciudad de Alicante. La
llegada del AVE a la provincia ha dejado a algunas de las poblaciones y
a sus estaciones ferroviarias, ubicadas en el trayecto entre Villena y
Alicante, vacías de pasajeros. En los años 80, otras corrieron el mismo
destino cuando la carretera general se convirtió en autovía. Ahora,
esperan la puesta en marcha del Plan de Cercanías firmado en 2010 para
recobrar el bullicio de antaño.
Tres municipios del Alto y Medio Vinalopó viven resignados a ver
pasar de largo los trenes que llegan procedentes desde Valencia y se
encaminan hacia Alicante o viceversa. En las últimas cuatro décadas sus
estaciones se han vaciado de pasajeros y a sus puertas se les ha echado
el candado. La de Monóvar ha quedado en el olvido, mientras que la de Sax o Novelda ven bajar o subir, de vez en cuando, algún pasajero en el convoy que hace el trayecto Cartagena- Valencia.
Mejor suerte han tenido las de Elda-Petrer y Villena, donde hacen parada un total de nueve trenes de larga y media distancia en cada sentido. No obstante, la puesta en marcha de la nueva plataforma para el AVE y el cambio de los talgos, alvias y altarias a las vías de ancho europeo, les ha dejado a media luz.
Con este escenario, Villena y Elda, tras la pérdida de su conexión con Madrid, reivindican ahora recuperar los trenes que con frecuencia les unían con Alicante hace 20 años, a pesar de que los vecinos de Elda no descartan que un tren por las vías de ancho ibérico les pueda volver a conectar con la capital de España.
Los antiguos cercanía no sólo daban servicio a los vecinos que cada día tenían que trasladarse a Alicante para gestionar servicios administrativos o sanitarios, también vertebraban la comarca.
Por ello, los ayuntamientos de Villena y Elda e, incluso, la Diputación Provincial, se han puesto las pilas para demandar que el Plan de Cercanías, que en 2010 firmaron Francisco Camps, entonces presidente de la Generalitat, y José Blanco, también entonces ministro de Fomento, pase del papel a la realidad. En más de una ocasión la presidenta de la Diputación y alcaldesa de San Vicente del Raspeig, Luisa Pastor, ha planteado la posibilidad de crear un apeadero en el polígono sanvicentero de El Canastell, que permitiría ampliar la línea de Cercanías C3, que une Alicante con la Universidad, hasta a los municipios del Alto y Medio Vinalopó
Pero tres de las estaciones del trayecto se encuentran cerradas. Ante esto, el director de Comunicación y Relaciones Externas del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias, José López, aseguró que «están cerradas para la venta de billetes pero no estan inoperativas, por lo que no supone problema alguno para la puesta en marcha de las cercanías».
Los más reivindicativos
Los villeneros no se conforman con que las vías que dividen el casco urbano sean sólo un perjuicio y así, son los más beligerantes con la puesta en marcha de un tren de cercanías. La distancia de 40 kilómetros del centro urbano de Alicante, y que estos vecinos están acostumbrados a utilizar esta formas de viajar, ha propiciado más de una plataforma en defensa del servicio.
A pesar de que el precio del billete a Alicante puede alcanzar los 12 euros, algunos jóvenes optan por este medio de transporte. Una vecina, Dori Pardo, indica que «mi hija y sus amigos todavía cogen el tren para ir a Alicante». Sax
Con un candado en la puerta
Al llegar a la estación de Sax un candado da la bienvenida al viajero. Sus instalaciones están cerradas a cal y canto, igual que ocurre con la de Novelda. Sin embargo, el Ministerio de Fomento, a través del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), realizó en 2010 trabajos de mejora de la accesibilidad en los andenes como paso previo al impulso de la línea de cercanías entre Villena y Alicante. El presupuesto fue de 172.148,2 euros y la actuación se incluyó en el marco del Plan de Modernización de Estaciones impulsado por el Ministerio de Fomento como medida de estímulo de la economía.
Plantean que las cercanías serían rentables
También los andenes de Elda sufrieron obras para la mejora de su accesibilidad en 2010 y estos mismos, dejaron de prestar el servicio Madrid-Alicante en 2013. Después de 155 años, la estación de Elda-Petrer dejaba de estar conectada de una forma directa a la capital española vía ferrocarril.
Los billetes en la estación eldense los venden tres discapacitados de la Asociación de Minusválidos Físico Intercomarcal (AMFI). Su presidente, Andrés Molina, afirma que «después de ver desaparecer los trenes a Madrid esperamos que se pongan en marcha las cercanías a Alicante que por nuestra experiencia, con unos 150 pasajeros semanales, creemos que serían rentables».
Una estación de mercancías cerrada y abandonada
La estación de Monóvar, en término municipal de Elda, se ha convertido en un edificio más en estado ruinoso y de abandono de los muchos que hay en lo que fue el punto de unión entre Monóvar y Elda. Fábricas de mármol, bodegas, alcoholera, escuela, ermita y viviendas habitadas daban vida a esta zona que tenía al ferrocarril y al autobús de «El Colilla» como referentes.
En la actualidad, la deplorable situación de abandono se refleja en las tres palmeras de la estación, devoradas por el picudo, y en las pintadas que adornan el edificio ferroviario. El último tren que paró en la estación de Monóvar-Pinoso trasladaba los restos del escritor Azorín, procedentes de Madrid. Este monovero ilustre fue enterrado en el camposanto de la localidad que le vio nacer.
La revolución de las mercancías
Su lejanía del centro urbano, dos kilómetros y medio, y su gran competidora «La Noveldense», el autobus hacía Alicante, le hicieron ser una de las menos utilizadas por los pasajeros. Pero, no ocurrió lo mismo con las mercancías.
El Centro de Investigaciones Etnológicas de Novelda (CIEN) editó en 2008 un libro sobre los 150 años de la llegada del ferrocarril a Novelda. José Ramón López, uno de sus autores, escribe que «el ferrocarril significó en el siglo XIX y hasta la década de los 80 del pasado siglo una revolución económica». La producción de vino y de tomates salían desde la estación Novelda rumbo a toda España.
La primera en ser abandonada
La de San Vicente, en el recorrido de las vías de ancho ibérico, es una de las más antiguas que se conservan en España. Sin embargo, está abandonada desde que en 2007 se optara por construir un apeadero cercano al casco urbano para línea C3 de Cercanías. La inversión supuso 3,8 millones de euros.
jueves, 25 de julio de 2013
lunes, 15 de julio de 2013
Ermita de San Pascual Baylón. Poema de Ramón Palmeral
Cuando llego a ti torre de fe y de esperanza,
donde duermen los vencejos,
tu cruz al cielo alcanza, mi cuerpo
torpe llega disuelto y sin ganas.
Un camino asciende entre pinos
peregrinos
a los que envidio su alzada, y
entre cuidado jardín de capuchinos,
vuelvo a mirar el prodigio de tu paisaje
por donde el Vinalopó trazó su sombra de agua.
En el entrar en la ermita, cueva
dulce y grata,
me espera San Pascual con su dulce mirada, y
manos
abiertas para acoger mi alma descalza.
Al ponerme de rodillas frente a
tu humilde
hábito de monje, tan cerca del
cielo
en la Oritos montaña, siento
diluirme
en una forma que ha cambiado mi
maltrecho
cuerpo sin alas.
Salgo alegre y levitando,
sediento de olvidados,
empezar de nuevo porque allí arriba
en la ermita habita la esperanza y una luz
grave
luz sagrada iluminando el entendimiento,
vuelo de paz como un ave que despertó
de su letargo cual yo pecador de
diarios vicios.
San Pascual Bailón tienes ¿algo?
que contagia,
ejemplo de vida ermitaña,
pobre de riquezas
terrenales, pero rico en espíritu, fuerza y
esperanza.
Volveré como peregrino y con
flores, a poner mis pies
cansados sobre el divino suelo de
tu cueva,
del que no soy digno habitante ni
de tu mismo aire: fervor de luz,
llave de la verdad.
Día de Navidad de 2011
jueves, 4 de julio de 2013
"Robinson por Alicante" un nuevo libro de singladura por Alicante ciudad de Ramón Fernández Palmeral
Prólogo
La guía de un Robinson por Alicante me ha sorprendido gratamente. Era muy
necesaria una guía de este tipo dado el
carácter cosmopolita de la ciudad y los innumerables turistas que cada año nos
visitan, atraídos por su maravilloso clima, sus bellos paisajes y su colorido.
Ramón Fernández "Palmeral",
escritor, poeta y pintor, ha sabido llenar este vacío que existía en cuanto a
un estudio profundo y exhaustivo de la ciudad, aportando una excepcional
información y numerosos datos sobre muchos aspectos históricos, sociales,
humanos y artísticos desconocidos.
Esta
guía para mí es un libro-joya por el lirismo poético con que va describiendo
los monumentos, las calles y las plazas de la ciudad, por medio de un realismo
mágico que me recuerda a los escritores hispanoamericanos.
Ramón a través de su "amigo Algazel" personaje inspirado en un filósofo árabe va explicando y descubriéndonos, a modo de cicerone, unas historias desconocidas para muchos que constituyen la raíz y el origen de Alicante.
Ramón a través de su "amigo Algazel" personaje inspirado en un filósofo árabe va explicando y descubriéndonos, a modo de cicerone, unas historias desconocidas para muchos que constituyen la raíz y el origen de Alicante.
Una
ciudad sin historia es como un barco sin timón, Ramón sabe descubrir y
mostrarnos de una forma magistral los orígenes más genuinos de esta tierra, que
como una inmensa palmera se abre para acoger a todos bajo sus hermosas y
amplias hojas protectoras.
A través de estas páginas descubriremos
unos rincones inundados por esa luz levantina que Ramón nos describe como un
rayo luminoso y vivificador que infunde calor y alegría a nuestros corazones,
empleando unas metáforas con claras reminiscencias hernandianas y de otros
poetas conocidos.
En el recorrido por la ciudad aparecen
descripciones costumbristas al más puro estilo azoriniano y mironiano,
descritas con una pluma concisa y penetrante; en otras páginas nos describe
situaciones con la mordaz ironía de un Gómez de la Serna utilizando ingeniosas
greguerías que hacen aflorar una sonrisa irónica a nuestros labios.
Por otra parte, acompañado de la mano
experta de un mentor literario: Algazel, sabe adentrarse en la vida cultural y
artística de Alicante mostrando un panorama de geniales artistas, de escritores
y poetas llenos de sensibilidad y emociones.
También nos sabe hablar del mar, como una
amante caprichosa que acaricia con sus aguas las orillas de la ciudad
mostrándonos unas imágenes surrealistas llenas de ingenio y genialidad.
En otras ocasiones nos acerca a la belleza
de sus fiestas mostrándonos su esencia, en la que el "foc" se
convierte en arte que hace arder la ciudad en la noche de San Juan,
descubriéndonos el simbolismo ancestral de estas fiestas que son una
catarsis espiritual que nos renueva cada año.
Para
finalizar, esta guía es un canto epistolar a la ciudad de Alicante que aparece exultante, bella y seductora,
invitándonos a ser visitada para perdernos en ella. A todos los Robinsones que se pierden al llegar a
la ciudad, les sugiero buscar en cualquier librería esta guía, les aseguró que
encontrarán en ella el mapa del tesoro que les descubrirá los maravillosos
secretos ocultos en la ciudad.
Pilar Galán
Profesora
de Literatura, escritora y poeta.
Versión pdf de un "Robinson por Alicante"
Cotiene 96 páginas
Precio 10 €
Editorial Palmeral
sábado, 19 de enero de 2013
sábado, 8 de diciembre de 2012
PELOTAS DEL VINALOPÓ

Pelotas del Vinalopó
Ingredientes:
½ kilo de carne de ternera y
carne de cerdo picada a partes iguales
1 huevo crudo (hará que la carne quede ligada esponjosa)
Ajo picado, perejil, sal y pimienta molida
Harina de trigo
1 huevo crudo (hará que la carne quede ligada esponjosa)
Ajo picado, perejil, sal y pimienta molida
Harina de trigo
Queso de cabra molido o picado
Uvas del Vinalopó peladas y
sin huesos
Preparación:
Mezclamos la carne con el
ajo, la sal y el perejil, con un tenedor. A continuación le echamos el huevo, y
seguimos mezclando. Se le echa harina de trigo. Ua vez echa la masa se toma una uva (pelada y sin pepitas) y se recubre
con la masa que hemos preparado. Se hace una bola , pelota o albondiga con las manos.
Freir
Rociamos harina de trigo en un plato. Nos untamos las
manos con unas gotas de vinagre, hacemos bolas con la carne , y la rebozamos en
la harina. (El vinagre es para que no se nos pegue la carne en las manos).
Calentamos abundante aceite en una sartén, y freímos las pelotas o albóndigas hasta que estén doradas por ambos lados.
Calentamos abundante aceite en una sartén, y freímos las pelotas o albóndigas hasta que estén doradas por ambos lados.
Se
pueden acompañar con una SALSA de cebolla fritas con tomates, o solo con unas
patatas fritas.
A ser posible, acompañarlo con un vino de la Denominaciónde Origen Alicante
A ser posible, acompañarlo con un vino de la Denominaciónde Origen Alicante
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