domingo, 28 de diciembre de 2008

ASPE



Por Ramón Fernández Palmeral



Ubicación

Aspe está situada en la zona meridional de la comarca alicantina del Medio Vinalopó, Longitud Oeste 0º 46´2" y Latitud Norte 38º 201 49". A una altitud de 238 metros sobre el nivel de mar de Alicante. Veamos una imagen desde el satélite. Tiene una población de 17.833 habitantes en el censo de 2004. El gentilicio es aspense. Dista 25 km de Alicante. El ferrocarril tiene una estación en Aspe-Novelda. EL término municipal se extiende con la forma de un gran pez de 69,79 KM2, dividido en las partidas: Alcaná, Aljau, Borisa, Carrasca, El Azahafá, El Murón, El Rabosero, El Mañán, La Coca. La Ofra, Las Fuentes, Horna Alta y Horna baja, Huerta Mayor, El Talomón, La Horna, Los Barrascos, Tres Hermanas, Monesol y Upanel (Hay una polémico vertedero mancomunado). Ha sido siempre un pueblo muy bien comunicado desde la antigüedad. Posee todo los servicios de una pequeña ciudad. Aspis era una de las posadas de la Vía Augusta Romana. Limita al Norte con Novelda, al Este con Monforte del Cid, al Sur con Elche y Crevillente y al Oeste con Hondón de las Nieves y La Romana. La base del campanario de la iglesia es el vértice geodésico de tercer orden. El Ayuntamiento tiene una página web de información ciudadana. Su alcalde es don Roberto Iglesias Jiménez (PSOE).

La villa de Aspe se distribuye en los barrios: Serranica, Sagrado Corazón, Parque, El castillo, San Juan, Prosperidad Villahermosa (don Jesús), La Coca, La Nía, y Camino de Elche. Su industria principal es el calzado. Son de habla mayoritariamente castellano, según los estudios de B. Montoya Abad, en "Los islotes lingüísticos de Aspe y Elda en el Vinalopó Medio", IEA, Alicante, 35, 182.

Las fiestas patronales son el 5 de agosto, la patrona es la Virgen de las Nieves, se celebra los años impares que comparte con Hondón de las Nieves, en la romería "La Traída" de 10 kilómetros, lo que separa a ambas localidades. La romería consiste en llevar y traer a la Virgen de una localidad a otra. También celebran las fiestas de Moros y Cristianos desde 1978, y la Jira. En Aspe existe una cofradía llamada de la Virgen de las Nieves, situada en calle Teodoro Alenda, cerca de la iglesia.



Historia

El escudo de la ciudad resume su historia, un escudo coronado con tres torres del castillo del Río sobre un cerro. Las letras A S sobre campo rojo de amapolas, una P (pe) sobre monte y el río Tarafa, afluente del Vinalopó. En la página web del Colegio Virgen de las Nieves de Aspe, hay una reseña histórica que hacer Cristina Contreras donde podemos ampliar curiosos datos históricos y ver fotografías. Nos cuenta en esta página: "Quizá el acontecimiento más importante de la Historia de Aspe ocurrió en el año 1225, cuando el castellano Alvar Fáñez aprovechando la ausencia del califa Al-Udri, junto con los Consejos de Cuenca, Huete, Alarcón y Moya, realiza unas sangrientas algaradas en el Castillo de Aspe, entonces " Asf ", lo que motivó sin duda, que sus moradores abandonaran paulatinamente el refugio del castillo, asentándose en la suave ladera del Río Tarafa en las proximidades de sus fuentes, a unos 4 km. del anterior HIS'N ASF o asentamiento fortificado. Más tarde en 1252, el Rey Alfonso X El Sabio, cede a la gobernación de Alicante: " doles et otorgoles que hayan por aldeas de sus términos, Noella et Azpe el Viejo et Azpe el Nueovo, et Nomport et Agost et Busot et Aguas".

Aunque su origen es ibérico. Los romanos dieron a la ciudad el nombre de Aspis, que significa jaspe. En Aspe, el paso del tiempo ha dejado huellas de su pasado que se pueden contemplar y estudiar en su museo Arqueológico donde se muestran vitrinas con restos arqueológicos del Paleolítico Superior. Los yacimientos arqueológicos del término de Aspe, son un magnífico campo abierto a la investigación de repoblamientos humanos habidos en nuestra historia en La Cueva del Rollo (paleolítico), El Tabayá y el Murón de la Horna (bronce), todo el corredor del Vinalopó (romano), Vistalegre (necrópolis visigoda) y el Castillo del Río (medieval).

Desde los más antiguos pobladores de la Edad del Bronce escogieron esta tierra por su bonanza y la cercanía a los ríos: Tarafa y el Vinalopó, hasta la creación de esas dos mitades que fueron Aspe el Viejo a 3 kilómetros del Nuevo. Fue visigoda y entregada a los musulmanes. Fue visigoda en tiempos de Teodomiro que la entregó a los musulmanes en un pacto.

Aspe perteneció a Castilla por el Tratado de Almizra (1244) dentro de el alfoz de Alicante, luego pasó a Aragón por la Sentencia Arbitral de Torrellas y Elche en 1304, que fue anexionada definitivamente al reino de Valencia. Tras la expulsión de los moriscos se repobló con gente de Torrijos (Toledo), hay apellidos como Almodóvar. Este pueblo de Toledo está considera como pueblo hermano desde 2001. La carta puebla es de fecha 22 de mayo de 1611.

Su pasado árabe se remonta al Castillo del Río, siglo XII, de origen árabe, hoy es una destruida fortificación en una elevación del terreno, donde estuvo la primitivo Aspe hasta que pasó a su actual emplazamiento. Pero nada mejor para ampliar conocimientos históricos y su agenda que consultar la página web de La Isla de Interior.

Tiene dos museos: El arqueológico municipal y el histórico de Aspe. A través de los cuales podemos conocer la historia antigua y contemporánea de este enclave. Para el culto religioso posee dos iglesias: la de Nuestra Señora del Socorro y de El Buen Pastor. La ermita de Santa Cruz y la de los Cipreses. Su Semana Santa es digna de visitar, sobre todo por la plástica de los pasos al mejor estilo y riqueza de la imaginería religiosas. Este año 2006 se presenta el Programa de actos con un paso o trono pasando por el puente el Baño. Algunas Hermandades son: San Pedro, Santa Mujer Verónica, Nuestro Padre Jesús Cautivo, Caída de Jesús, San Juan, Nuestro Padre Jesús Nazareno, Dolorosa, Guardia Pretoriana...

Turísticamente tiene Aspe dos museos, y el Teatro Wagner, el Anfiteatro Alfredo Kraus, los senderos de La Coca de 8 kilómetros su medio y otro es el sendero de Upanel de 11 kilómetros.

Es una villa muy aficionad al deporte, además de equipo de fútbol tiene el Grupo de Esparcimiento Tenis Aspe con página web propia e información de sus actividades deportivas.

Tiene radio y televisión local: TeleAspe, que dirige Julio Alcaraz.






SINGLADURA

El día 18 de febrero de 2006, un día nublado, oscuro, lluvioso con pereza de gotas, inicié mi singladura hacia Aspe saliendo de Alicante por la autovía de Madrid, tomé el desvió de la gasolinera ante del puerto de Portichol, antes de la gasolinera se bifurca una entrada a un campo de golf que se llama Club de Golf Alenda, pero yo seguí el desvío de Aspe y Elche. Ahora, gracias a la nueva obra se pasa por debajo de la carretera de Elche, antes, como ya he dicho en otras ocasiones, era un verdadero peligro, un demonio permanente.

La carretera hacia Aspe se encuentra muy bien, recién asfaltada y pintada, aunque tiene algunas curvas que te pueden dar un susto si es que te descuidas en la atención o miras el paisaje que empieza con ciertas elevaciones. Los almendros habían cuajado ya la flor, han dejado de ser un campo nevado de pétalos por las aladas almas de los almendros. Crucé un puente sobre el carrizal del río Vinalopó, un carrizal que es como un jardín de biodiversidad y misterio de los altos carrizos. Entré en Aspe por el Este, tomé una avenida de circunvalación, subí por la Avenida de Monforte del Cid paralela al río Tarafa, un afluente del Vinalopó, me dejé guiar por los carteles de: "Centro ciudad", y llegué hasta el semáforo enrojecido de ira situado ante del puente el Baño. Entré en la Avenida de la Constitución en cuyo eje central se erige como un ciprés de agua el corro continuo y blanco transparente de una fuente. Giré a la izquierda hacia el Mercado de Abastos, y me asombró ver un parque con palmeras, señor de las alturas, altas de mirar al cielo, un parque rectangular, cosmopolita, corazón verde, prado de palomas, oasis de aire puro encerrado. Aparqué en la calle del Doctor Marañón. Miré por el espejo retrovisor, giré el volante y a la primera en el sitio amarillo de la acera, porque aparqué con mi lado bueno He de advertir que no es fácil aparcar en el centro de esta villa, los coches como plaga de cuatro ruedas se han apropiado de las calles y de algunas aceras. Es sábado y día importante de mercado.

Entré al parque por la esquina de una pastelería, dentro, la dependienta vestía con delantal blanco y cofia del mismo color. Aspe es una monja confitera donde se crean dulces de autor, exquisitos besos de azúcar y miel como en DULCES ASPE. Me topé con un buzón amarillo gritón de correos que muy educadamente me dio los buenos días, desde aquí, ha cazado este viajero la vista del parque, custodian la entrada al oasis tres contenedor de basura: uno de papel, otro de vidrio y el normal, la impresión que se lleva el turista viajero, primerizo como yo no es muy buena, estos contenedores parecen más propios de lugares de trastiendas y calles de servicio que no del centro de la villa. Crucé el parque transversalmente y me encontré con algunos parapetos de obra, banco de piedra artificial pintorreados con graffitis (uno dice en amarillo "puta"), enramadas artificiales que cuidan las yedras, las palomas bebían en algunos charcos que, como baldosas acuáticas, dejaron la lluvia mañanera. Y en el centro del parque se erige una fuente con un buen pastor en el centro, una oveja bala al fauno, una fuente surtidor que se abre como un sauce, el agua gime, cristal líquido de cuarzo, ruido musical que asusta al hondo aljibe que llora por no secarse. Saqué unas fotografías muy artística entre la fuete y la cúpula de la iglesia, porque conseguí hacer coincidir los dos elementos plásticos. Las tejas azuladas de la iglesia de Nuestra Señora del Socorro, que quedaba en segundo plano, me prometí visitarla. Las tejas de las cúpulas son azules como una continuación del cielo, me dijo una vez un beato arquitecto en uno de mis viajes por Játiva (Valencia).



Más adelante, casi al final del parque nos encontramos con un monolito dedicado al poeta Rubén Darío, erigido en 1927, arriba del monolito aparece regordete su efigie en bajorrelieve, es bronce, un bronce viejo de color tierra tostada, poeta bronce nicaragüense, con una frase gravada en la orla: "Príncipe del verso castellano". Tengo una Antología poética de Rubén Darío con una introducción de Juan Carlos Garrot, de 1983. Es Rubén maestro del Modernismo, sobre el Modernismo ya escribió un articulo Guillermo Carnero, "La ruptura modernista" (1991), y resumió la ruptura del Modernismo en 7 puntos, en el punto 3 escribe que "El Modernismo se situó conscientemente al margen de la moral convencional, negando el ideal doméstico y coyuntural de un Gabriel y Galán..." El motivo modernista es el alma de las cosas, y se convirtió en un terreno de innovación y experimentación, de lo exótico, de los nuevos. Este monolito rubendariniano, me hace recordar unos versos del "Coloquio de los centauros": En la isla en que detiene su esquife el argonauta/ del inmortal Ensueño, donde la eterna pauta/ de las eternas liras se escucha/. Porque aquí en Aspe, eterna arpa, esquife del arpa, un argonauta eterno dejó clavado en esta isla interior del Vinalopó. Este monolito es esquife, es timón de músicas y liras que las sirenas olvidaron aquí para la eternidad.

Acabado de visitar el parque encuentro frente a una mezquita, es el Mercado de Abasto, un gran mercado con arcos y puertas ojivales que le dan aspecto arabesco, se construyó en MCMXXX. En frente abre su mostrador un kiosco de chuchearías, un jardín de infancia y bancos donde se sientan tranquilos y silenciosos algunos hombres de la edad robusta y madura en el músculo, cansados de mirar el fluir de la vida cosmopolita de la mañanas de un sábado de mercado. Me acerqué hasta un hombre que sentado en uno de los bancos, y le pregunté

-¿Cómo se llama este parque?

-¿Usted no es de aquí, verdad? -respondió, y cuando le contesté que no, me dijo- este parque se llama del doctor Calatayud, esto era antes una huerta y estaba cercada. Yo nací en 1922 y tengo 84 años, el mismo año que se construyó el Teatro Wagner (Aspe tiene un teatro dedicado a Warger, por la afición que siempre ha habido a la música. Aledaño se encuentra el auditorio Alfredo Kraus que fue inaugurado por el propio tenor en 1998). En el salón se celebra el Certamen de pintura, Pastor Calpena patrocinado por el Ayuntamiento. El pintor se llamaba Vicente nació en Alicante). Siete años después de nacer yo se construyó este mercado.

-O sea, que usted nació aquí en Aspe.

-Sí señor, yo nací y me casé aquí, y tengo cuatro hijos. Mi mujer se murió hace tres meses. Ahora vivo en casa de mis hijas, sabe usted cuanto gano yo de pensión..., porque mi mujer también cobraba, yo le pagué los cupones como autónoma, como sirvienta, sabe usted... Murió mi mujer cuando más falta me hacía la compaña...

-Lo siento.

El hombre parecía un manantial de saberes, tenía ganas de hablar y me sacó una foto suya de cuando era un crío, de 1934, por detrás ponía Antonio Mira. Era una foto antigua, una reliquia, no tuve valor para pedirle hacerle una foto con el macro, porque suponía romper la magia del respeto a la intimidad de las personas, pero me quedé con las ganas, cosas que no suelo hacer, pero el hombre estaba tan emocionado contándome su vida, con lágrimas en los ojos que no pude hacerle una foto digital a aquella historia color sepia y quebradiza que sostenía entre unos dedos de tierra, cielo y perlas secretas, remos de una pequeña historia de Aspe.

-¿Sabe usted, que yo empocé vendiendo periódicos aquí en Aspe?- me dijo Antonio-. Yo tuve un kiosco y no me fue mal del todo. Cuando llegó la guerra yo tenía 14 años, y no fui a la guerra, a muchos amigos míos los mataron. Porque a una guerra jamás se debió llegar. Yo recuerdo que el rey Alfonso XIII se fue por el año 31 a París, y salió por Cartagena hacia Marsella. Esta zona era republicana y el gobierno provisional de Juan Negrín estuvo en la finca de El Poblet en Petrer, donde había un pequeño aeródromo. Luego yo fui a la mili, que yo soy de la quinta del 43, en mi quinta se juntaron tres quintas por lo de la guerra mundial. Yo tuve suerte y me tocó en Alicante y estuve en el Cuartel de Benalúa, tres o cuatro años. Había soldados que antes lucharon en la guerra con los republicanos.

-Usted tiene muy buena memoria.

-Pues sí que tengo la tengo, le voy a decir las alineaciones de fútbol de antes de la guerra.

Y Antonio, me estuvo dando la lista nominal de los futbolistas del Real Madrid y de la Selección española uno por uno, con una velocidad asombrosa, y acabó diciendo "y hace unos días que se murió el portero Zamora, esos sí que eran porteros, los jugadores no ganaban un duro y jugaban con el corazón". El hombre tenía conversación para rato, pero yo tenía que hacer mi recorrido y mi safari fotográfico, y allí se quedó el hombre sentado en el banco de madera frente al mercado con ganas de conversación.

Caminé buscando la alta torre de la iglesia, entré por calle de La Rosa, hasta llegar a la plaza Mayor, que aparecía vallada en obras, obras de remodelación. Entré en la capilla de la Virgen de los Desamparados, según me dijo una devota, aledaña a la iglesia de Nuestra Señora del Socorro, una gran capilla, con bello altar mayor, retablo con un Cristo en comunión. La iglesia de Nuestra Señora del Socorro se muestra como un gran bloque sólido de piedras doradas, labradas, alta y fortificada es la torre campanario, imponente servicio a Dios, que antes fue mezquita. Pero no pude resistirme ha hacer una fotos de las calladas piedras, con la escritura del secreto de los cinceles con decoración de acantos en el pórtico y hornacina con la imagen un Buen Pastor. Las puertas altas, con dibujos arabescos chapadas en verde vejiga, las cerraduras de herrería misteriosamente miran por su único ojo hormiguero, los remaches, las albabas calladas.

Dándole la vuelta a las vallas de las obras de la plaza Mayor, éstas, como en un laberinto de chapas galvanizadas, me llevaron hasta las oficinas del Ayuntamiento nuevo o de nueva planta, porque el viejo, está cerrado por obras. Sobre el edificio viejo del Ayuntamiento, posiblemente, de finales del siglo XVII, se eleva un moderno campanario con estructura metálica con dos pequeñas campanas, para dar la señal de las horas de un reloj también moderno y en activo que daban las 11 y 35 minutos, este campanario es como un parche, un ojo de horas indiscretas, aro del tiempo, sobre un edificio de piedras antiguas e históricas. Pedí una catálogo de Información y Turismo a un conserje, hombre fuerte con ojos azules, me dio dos planos de Aspe del año 2003, un calendario de la Semana Santa del 2006, acontecimiento cultural y turístico de interés, digno de admirar por su religiosidad y buen hacer de las cofradías aspenses. La pregonera de este año será doña Rosa María Gómez Lara, abogada aspense que pertenece a la Hermandad de Nuestra Padre Jesús Nazareno. Datos que me facilitan, sin duda, mi visita pedestre y automovilística a esta villa de la comarca del Vinalopó. En plaza playa Mayor, está también la "Asociación de quintos jubilados" y el Casino Primitivo, desde el exterior vi a los señores de Aspe, viejos señores, en sofás de piel, leyendo el periódico Información. Casinos de socios, exclusivos como un club inglés, típicos de los pueblos españoles de finales del XIX.

Era la hora de despertar con un descafeinado y entré en el bar Plaza, en el número 33 de la Avda. de la Constitución, que también tiene comedor, un comedor acogedor, de manteles de papel, decorado con cuadros, el cuarto de aseo limpio, y la camarera muy dispuesta y agraciada por la diosa Diana. Tomé asiento, y pedí un descafeinado mientras hojeaba mi plano de Aspe al son de la conversación de dos hombres que hablan de fútbol en la barra, del Aspe club de Fútbol. Otros hombres hablaban de taullas, fincas, notarios y demás términos legales de alguien van a comprar o vender tierras.

Luego bajé por la calle de la Constitución, pasé por la Centro Social, hasta el puente de El Baño, en frente la Seguridad Social, y luego tomé mi camino de vuelta a Alicante.

El Museo Histórico se sitúa en "La Casa del Cisco", tiene importantes fondos arqueológicos de donaciones particulares, y patrocina a través del Ayuntamiento el premio de Historia "Manuel Cremades".



Personajes ilustres:


1) La Beata Rita Dolores nació en Aspe en 1853.

2) El artista plástico José Galván: nació en Aspe (España) el 30 de Julio de 1910 y murió en Benidorm el 25 de Agosto del 2001. A los 91 años fue a vivir a ALCOY (España) y los trabajos en una escuela industrial en donde dibuja copias. Allí, sus profesores notan su trabajo y lo dirigen en la sección "que dibuja según la naturaleza". Después de la guerra civil, sigue los cursos de la tarde con Barcelona (la escuela Círculos Verdadero Artista). pinta modelos del natural. Expone los retratos y los paisajes desnudos con Barcelona, Perpigñan (1959-1960) y en Montpellier. Galván coloca en París en 1962 y expone al cuarto vivo del arte libre. Con el paladar grande, está presente en la exposición de los pintores españoles de París, organizados por los ministerios para la cultura de Francia y de España.

3) Poco o nada se sabe del acuarelista Vicente Pastor Calpena (Alicante 1918-Madrid 1993). Vivió en Cartagena.

4) Miguel Calatayud nació en Aspe (Alicante), 1942, durante la década de los 70 inicia su actividad como ilustrador para Doncel (La Ballena Alegre), Santillana (La Gran Travesía y Preescolar) y Altea (Primera Biblioteca).Autor de cómis. Ha realizado campañas de creación e imagen para instituciones públicas y privadas. Firma además, una extensa obra gráfica que abarca imágenes para instituciones, obras de teatro, ciclos, festivales, compañías...Como cartelista de Jazz fue seleccionado para la muestra Le Jazz Européen s'Affiche. Entre las diversas exposiciones retrospectivas de sus trabajos destaca la celebrada en el Museo de Arte Contemporáneo de Sevilla (Fundación Luis Cernuda, 1986) y L'aventura del dibuixant, en la sala Parpalló de la Diputación de Valencia (1995).

5) Manuel Cerdán Alenda, redactor-jefe de Investigación del diario El Mundo desde 1994, nació en Aspe (Alicante) en 1954. Está casado y tiene dos hijos. Antes de su incorporación a El Mundo fue redactor-jefe de Investigación de Cambio 16 (1989-2003) y de Interviú (1980-1989). Cerdán es Doctor en Ciencias de la Información en la Complutense y profesor de Periodismo en la Facultad de Humanidades y Comunicación de la Universidad San Pablo-CEU de Madrid. También es coautor de los libros El caso Interior, El origen del GAL y Lobo, un topo en las entrañas de ETA. Ha sido galardonado con los premios León Felipe a la Libertad de Expresión, Club Internacional de Prensa y Lumbreras del programa Protagonistas de Luis del Olmo. Con la incorporación de Manuel Cerdán, Interviú refuerza una de sus señas de identidad: el periodismo de investigación, al tiempo que Grupo Zeta consolida su apuesta en los medios audiovisuales con la experiencia de Teresa Viejo.

sábado, 20 de diciembre de 2008

XINORLET



Por Ramón Fernández Palmeral



Singladura


Salí de mi casa alicantina sobre las 10 de la mañana del Jueves Santo, 13 de abril de 2006, el día se presentaba con un cielo nublado con ganas de dar guerra pero sin llover a mares. Me acerqué al kiosco de prensa de la plaza de la Viña para comprar el Tomo I sobre las obras completas de Miguel Hernández, pero no las habían traído. Como siempre tomé mi autovía A-31 hacia Madrid, tráfico denso en sentido contrario, es puente de Semana Santa, y Alicante no es que sea la famosa playa de Madrid sino que se ha convertido en el chiringuito de Madrid. Luego tomé el desvió para Novelda, crucé la villa modernista de sur a norte hasta salir por la iglesia de San Roque, pasé junto a un parque bien vestido de árboles verdes, amarillos y anaranjados, que dejé a mi izquierda; tomé a la derecha la CV-835, que nos lleva por una sinuosa carretera bien calzada de asfalto hacia Monóvar que dista unos 10 kilómetros. Pasé por la puerta del restaurante «La Candeleta» en el Centro Deportivo "Cucuch". Pasé por una vaguada o rambla que estaban tapando con acumulación de tierra de escombreras. Un poco más adelante, a la derecha veo al casa de los peones camineros, muy bien arreglada como un chalet, es la misma casa de la que nos habló el alcoyano Rafael Coloma en la página 218 de su libro Viaje por tierras de Alicante, de 1957, con su estilo azoriniano, donde podemos leer:

"La casilla de peones camineros, a mano derecha, anuncia en letras negras que hasta Villena restan 34 kilómetros. En los cuatro (sic) finales del trayecto la carretera planea hasta Monóvar. Desde la casilla verás, amigo, un fondo de montañas azules, violeta, grises, a modo de medio círculo: la peña de la Zafra, La Solana y la sierra de Cámara, de izquierda a derecha. Y Monóvar, apiñado, confuso, jalde, entre dos colinas".



Efectivamente, las descripciones de Rafael Colma, que había viajado en galera conducida por un galerero en el pestante, son correctas, el terreno llanea, y antes de entrar en la muy noble, fiel y leal ciudad, acostada en un valle vigilado por dos cerros, uno de ello fortificado, se ven las dos cúpulas azules que destacan entre los tajados moriscos de las casas, la más elevada es la ermita de Santa Bárbara, la otra es, sin duda, la de la iglesia parroquial de San Juan Bautista, son visibles sus circunferencias como gigantescos globos o adornados de celofán huevos de Pascua, y sobre una loma cenicienta vemos una mancha avinagrada de lo que parece un castillo moro de altas y engañosas almenas, lejanas, ocultas en el gris de este cielo que nos acompaña hoy con su festón rojizo y su mano temblorosa. Empezaron a caer algunas perezosas e incordiante gotas de una lluvia deseada y anunciada en los partes meteorológicos, y continué la marcha con cierto enfado, sin saber muy bien si es porque llueve o porque no llueve como Dios manda.

Unos carteles de situación nos anuncia a Monóvar o Monòver en valenciano, un poste amarillo me señala la entrada a la villa y me topo, de pronto, con un edificio ocre, con una torre circular a modo de castillo medieval que es el cuartel de la Benemérita, nada más y nada menos. En un balcón donde ya no ondea la bandera nacional pende un cartel rojo y gualda que no dice orgullosos: «Todo por la Patria», como si los demás no lo diéramos todo también por la Patria. Es una antigua fortaleza que, como arqueología arquitectónica me obliga a parar en la gasolinera de Petronor, entré para hacer unas fotos, con recelo, claro, porque esto de hacerle fotos a las instalaciones militares nunca fue permitido. Pero tras este alto, momentáneo del recuerdo, de mis recuerdos, continué mi viaje por una avenida a la izquierda, una avenida con cierto desnivel, ligero desnivel. Pensé que lo mejor era llegar al final de la singladura que me había propuesto hoy, la de llegar a la pedanía de Xinorlet y luego regresar tranquilamente otra vez a Monóver.

Esta avenida que sube se llama Ronda de la Constitución, paré el coche como es preceptivo ante un semáforo en rojo. A los pocos segundos oí un golpe, el coche que me seguía recibió un alcance por detrás de otro vehículo, tuve suerte de que no tocaran al mío, hubiera sido un lamentable fin de meta, pero Xinorlet me esperaba, y me aguardaba como un amigo, y con una suerte de sorpresas, y, claro no podía yo acabar así, tan tontamente con un golpe en el coche, en mi Nissan Almera de gasoil. Continué mi camino, pasé junto a una calle que se llama Españoleto, me pareció un callejón inmundo, una pena que este pintor barroco valenciano nacido en Játiva en 1591, que se llamaba Jose Ribera, tuviera en Monóvar un callejón nada más, un callejón sinuoso, angosto, tenebroso pasaje de mala impresión, sobre todo para los que sentimos la pintura como una de las más bellas artes que el hombre haya podido crear, porque pintar es crear más que fabricar artesanía. Dejé la calle de El Españoleto y pienso de visitarla a mi regreso.





Dirección Xinorlet

Tras sortear dos rotondas, una de ellas con dos viejas cubas en el centro a modo de esculturas, tomé la circunvalación dirección a Pinoso o El Pinós en valenciano, situada a 17 kilómetros, Xinorlet está cerca y lejos según se mire, marca una distancia de 11 kilómetros, pertenece al término municipal de Monóvar. Tras sortear algunas ondulaciones del terrenos aparece, entenso y labrado una especie de páramo sembrado de parras y esquejes de vid. Encuentro un desvío a la derecha para Las Salinas, luego un cruce señalizado con conos verdes de señalización en el centro de la calzada, marcando un cruce peligroso, para evitar que ningún bruto conductor pueda hacer un adelantamiento peligroso, el cruce señala al sur para La Romana y para el norte Hondón o El Fondó. Tras pasar el cruce veo a mi izquierda las Bodegas de Santa Catalina de Mañan (no tienen catálogos para el público), pertenece a la denominación de origen de Alicante, me dije que al regreso compraría vino. El campo, como un placer vinícola se extiende plano como una plancha; la cepas están despertando del rígido invierno, y de sus cepas, salen como brochas verdes los nuevos pampanicos, son de un verde cinabrio claro; algunas plantas son nuevas, todas ellas alineadas como una plantación de números cartesianos, o como un ejército de soldados del vino en un desfile, porque decir vino es decir "vino-lopó". La agricultura primorosa es del almendro, ya cambiaron el peluche de su flores por dedales de almendras embrionarias que en el otoño se convertirán en turrón, según y como la tradición manda. La almendra junto a la vid fueron, casi los únicos cultivos, más algunos manchones de olivos verdiales, el sustento de estas gentes. Aquí el vino envejece en los barriles de roble ocultos en las cuevas, y también la uva de mesa, la famosa uva del Vinalopó. Ahora la gente vive, generalmente de las canteras de piedra natural y del mármol, y también de la restauración, porque Xinorlet tiene fama desde antiguo de ser venta, de ser un buen comedor para los pasajeros hacia Pinoso y Yecla. Dejé una gasolinera y un bar de carretera a mi izquierda, que no tiene nombre, sube una lenta cuesta, abundan los caseríos entre los pinos, a la izquierda aparece el cruce que anuncia Casas del Señor 2 kilómetros.

Luego, tras una curva a la derecha, destaca el pueblo de Xinorlet con sus techumbres de teja morisca y fachadas de piedra vista, típicas de los pueblos ocres del Vinalopó, esa piedra amarillenta con ciertos tonos de tierra tostada que sirve para la construcción en mampostería. El cielo se muestra terco con su insistente gris de órganos, lo cual impide mi total alegría visual. Me encuentro un stop que marca la entrada a Xinorlet, cuyo nombre está marcado también en castellano Chinorlet. Es un pueblo más que una pedanía, al fondo se muestra con un festín de colores musicales el Monte Coto del que se han extraído importantes cantidades de mármol, y el Monte Chirivell, donde está La Cueva de la Arena fósil. El pueblo tiene uno 150 vecinos, y en verano se dobla por el turismo de interior y los vecinos que han emigrado a otras zonas de trabajo. Xinorlet es un ejemplo de convivencia. Los únicos que metieron la pata en este pueblo fueron unos británicos a los que les cogieron una fardos de hachís en un chalet, y el nombre de esta joya de pueblo pasó a las páginas de los sucesos, caldo amarillo de los chismorreos mal intencionados.

El pueblo es un mar de silencio cromático, a la derecha veo un cartel de la venta de una vivienda de antigua construcción, uno desea vivir en estos pueblos, descansar para siempre bajo el canto del gallo y el ladrido lastimero de algún perro que te quiera con absoluta fidelidad. Un labrador limpiaba un tractor, no me ve porque me señala su espalda. A la derecha me sorprende el nombre de una de las calles o avenida principal, que se llama: Federico García Lorca, dedicada a este universal granadino que fue amigo de Pablo Neruda y le tenía «alergia», según la filósofa veleña María Zambrazo, a Miguel Hernández, el poeta de Perito en lunas. A la mitad de la calle, si la pudiéramos doblarla como un papel, se eleva, a la derecha, amigos, la torre campanario de la iglesia, y frente a la iglesia se abre un anchurón a modo de plaza que es la calle Cervantes, aquí está el Teatro Cervantes o de Chinorlet, que no veo, o tampoco me paré a buscarlo, porque la luz contraria de la torre, balcón de estas tierras, luce altiva, ocre con su reloj que me marca las once y veinte minutos. Aquí las calles están desiertas, pero al primer hombre que me encuentro, me llama la atención el color de su bella piel chocolate, es un hombre parado en la acera y en silencio de pasión que evita mirarme, sin duda es un extranjero de los muchos que habitan nuestro pueblos del Vinalopó, porque mientras ellos buscan el muslo tierno de nuestros pueblos, nosotros buscamos el cuello duero de la ciudades. Las calles tienen nombres de escritores españoles: Unamuno, Valle-Inclán, Azorín…, y otra a don Emilio Castelar, el último presidente de la I República que aunque nació en Cádiz era de Elda. Aparqué el coche frente a un transformador, y me acerqué a la iglesia, cuya puerta cerrada me impedía la entrada al sosiego del espíritu.



Trasteé la puerta por si estaba abierta, que suele pasar, y vi que desde el estanco, junto a la tienda de ultramarinos de los Pérez, situado en frente, salieron tres mujeres que me preguntaron en valenciano que si quería entrar, le dije se que me gustaría verla por dentro, y ellas muy diligentes me abrieron la puerta de madera de dos hojas color pino barnizado. Una vez dentro me sirvieran de estupendas guías. Me llamó la atención la amplitud de la iglesia dedicada a la advocación del Sagrado Corazón de Jesús, es amplia, grande para tan pocos vecinos que son ahora, antes legaron a haber 434, en 1910, me dijo una de la mujeres, porque de antiguo hubo mucha más población que ahora, la gente joven ha salido a estudiar y se han buscado trabajos que no son la agricultura. A la entrada hay una mesita con la hoja parroquial de los Javerianos, y una estampa de la Madre Paula de Jesús Gil, Fundadora de las Franciscanas, es una monja que nació en Vera (Almería), el 2 de febrero de 1849. Echo unas monedas a un velamen eléctrico para que sirva como limosna. Me dicen que la iglesia se construyó a primeros de este siglo, aunque que la torre se construyó después, más tarde por doña Antoliana, la que está en la lápida de la entrada. Aquí podemos ver una antigua foto de la construcción de la torre.



-¿Le gusta como está...? –me preguntó por la iglesia una de la mujeres, de pelo con cierto tono pelirrojo, es dispuesta, habla valenciano, porque en esta zona es de habla valenciana, pero con tolerancia con bilingüismo, y como se da cuenta de que no lo hablo me pregunta-. ¿Usted entiende el valenciano, no?

-Sí, lo entiendo pero no lo hablo, llevo ya aquí en Alicante más de quince años.

He observando que cuando uno no sabe valenciano lo mejor es no intentar hablarlo con ellos, porque en cuanto te localizan el acento, ellos cambian el registro y no te contestan en valenciano sino es castellano, es la norma de este bilingüismo tolerante de los valencianos del Vinalopó. No como en otras zonas donde o lo hablas o te quedas in entender nada.

Como es Jueves Santos, las mujeres han engalanado el altar, lo han adornado con abundantes flores de muchas variedades y colores: lirios, lavanda, jacintos y floresta menuda que fortalecen la espiritualidad de la Pasión del Señor. Todo reluce, todo está muy limpio, los bancos de madera se ven perfectamente alineados, a la derecha del altar y sobre una especie de mueble cubierto con un sobre mantel blanco y bordado, aparece primorosa, una pequeña imagen de La Piedad. En el altar hay un Corazón de Jesús. Se cuanta en Xinorlet que el primer Corazón de Jesús, lo trajo un señor de Barcelona en 1915, le llamaban cariñosamente “Frasquito”, no al catalán sino al Corazón de Jesús, que era de madera. Cuando llegó la guerra incivil, un vecino llamado el tío Pito se lo llevó y lo enterró para salvarlo de las hordas antirreligiosas de los milicianos. Durante la guerra esta iglesia fue mercado y destruyeron la Virgen del Rosario, querían demostrar que ellos pasaban de religión. Pasada la pesadilla de la contienda trajeron otra talla de Olot, una talla de escayola, porque “Frasquito”, que pesaba mucho para procesionarlo, se quedó en casa del tío Pito y está actualmente en Pinoso. Este Corazón de Jesús actual no es “Frasquito”. Cuenta Encarnación Guardiola que fue con Manolita Amo a la estación del tren de Monóver en un Ford a recoger el Corazón de Jesús que habían comprado en Olot, y con cuanto cuidado lo trajeron a Chinorlet en el asiento de tras sobre sus faldas.

En los muros de las paredes laterales aparecen hornacinas con imágenes de Virgen de los Remedios y del Rosario, y una talla de un santo que hizo un artesano del pueblo. Bajo el altar hay una especie de lápida tapada con un precioso velo o mantilla española de encaje finísimo, bordadas con rosas de color azul marino, que nos trae una sinfonía del aroma de las propias rosas.

A la mujer pelirroja le acaban de llamar Inmaculada, y ésta mujer se acerca a mí para decirme que la mantilla es de ella, y yo, que sé de encajes más que los de Flandes, porque mi madre fue una gran bordadora infatigable de velos en los bastidores, reconozco el trabajo bien hecho, como el de bolillo muy usado aún en Andalucía.

Una de la mujeres es una mozuela de 72, usa gafas, es dispuesta, discreta, y me dice que ha nacido y vivido toda su vida en Xinorlet, y esa seguridad con que lo dice, oculta una alegría que le rodean las mejillas. Yo que soy un nómada, la envidio, envidio a los que no se mueven de sus pueblos de por vida. Le pregunto cómo es su apellido y me responde que es: Leal Albert. Y el apellido de Albert me recuerda al del poeta y escritor alcoyano Juan Gil-Albert. La tercera mujer es rubia de tez clara rosado, una cara de porcelana fina y agradable. Aquí en estos pueblos uno se siente como en su casa, la gente es hospitalaria, tiene ganas de atender al viajero perdido y hambriento de saberes populares, que hay que sacar con mucha discreción. Gentes que no tienen prisas y se explayan en la conversación con minuciosos e interesante detalles que a mí tanto me deleitan y me enriquecen esa parte de investigador que uno lleva dentro grabada como la efigie de una moneda. Inmaculada, estuvo hablado en valenciano de la seriedad de las procesiones en Cartagena, y cuando tiene la atención de dirigirse para mí, lo hace en castellano, y aunque lo entiendo, lo agradezco como un vaso de agua fresca. Luego respondo que tanto en Málaga como en Cartagena las cofradías han estado patrocinadas por militares, y esto se nota, hay organización, seriedad, desfiles y también regocijo. Esta mujer sabe explicarse muy bien, tiene cultura. Al salir de la iglesia me enseñan la casa de fue del cura, cuya puerta está dentro de la iglesia, ahora viene el cura de Monóvar y se llama David, a los curas hace tiempo que le quitaron el don, porque Jesús, que sepamos, tampoco tenía ni don ni Ilustrísima, ni Excelencia.

-Yo tengo un conocido en Xinorlet, le digo a Inmaculada- lleva una página web de la Asociación de los vecinos. “La Bombilla”.

-¿Cómo se llama?

-No lo recuerdo bien, creo es Álvaro, pero no estoy muy seguro, me escribió una vez, hace tiempo e hizo un enlace con mi página de “Singladuras por la comarca del Vinalopó” le prometí que vendría algún día a su pueblo, y hoy me ha tocado. Hace tiempo, años, estuve comiendo aquí, no recuerdo como se llamaba el restaurante.

-Será el Elias…, es de los principales.

-Sí, creo que es el Elias. Recuerdo que una vez vine con unos amigos a comer una paella de Arrós en conill i caragols, con ñora, hecho a la lecha, estaba riquísimo. El propio Elias, un hombre avezado en la gastronomía popular, nos estuvo contando que él tenía los caracoles un par de meses comiendo tomillo para que se purguen...

Al salir de la iglesia me detuve a fotografiar la placa de mármol gris azulón estampada en la fachada de la torre, es una lápida conmemorativa en recuerdo y agradecimiento a la iniciadora de las obras de esta torre campanario, que con su ojo de reloj y sus campanas con remate de cruz en pararrayos, se asoma sobre este pueblo. Las obras se iniciaron un 30 de octubre de 1927, gracias a la voluntad de doña Antoliana Navarro. No sé si se trata de la misma señora doña Antonia Navarro Mira de Novelda, nacida en 1866, podría ser la misma que mandó construir la iglesia de La Romana y la Casa Modernista de Novelda.



Salí de la iglesia del Corazón de Jesús en un estado contemplativo, la contemplación consiste en comprender la voluntad de Dios, ardua empresa. Me despedí de las tres xinorlesas mujeres a las que le guardo un recuerdo de gratitud. Di unas vueltas por las calles vacías de gentes y lleno de poesía urbana, vi a un precioso perro de pelo negro y blanco espiritual de la raza cocker, y también a un gato grande de pelo aleonado, cabezón y sigiloso; animales domésticos, y algunos más inteligentes que las personas, a los que le hice unas fotos. Pasé por la puerta del Restaurante Xinorlet, que es un restaurante con ambiente totalmente rústico que cuenta con tres salas reservadas; y desde aquí a la plaza de San Isidro donde hay unos columpios con jardín infantil de infernales chinorros. Desde aquí se ve el Restaurante Elías pintada la fachada de color rosa alegre, tiene aparcamiento techado, y en los aledaños se acumulan gavillas de sarmientos secos, la llama violácea del sarmiento y de las viejas cepas le dan a las cazuelas y paelleras el justo fuego que necesitan el asar las chuletas de cordero, y, además un toque de horneado a los arroces. Este Restaurante ha sido de siempre un santuario gastronómico donde más que comensales acuden peregrinos a sentarse a la mesa con verdadero sentido de comunión, conscientes de que cada cucharada no se volverá a repetir, cada cucharada está llena de sabores diferentes, de cromatismo y de filosofía, y sobre todo cuando entra con un vino, sea de Culebrón o de alguna cueva oculta particular donde madura el vino con el reposo de la constante temperatura y la mano cariñosa y artesana que cortó la uva, la pisó y la envasó.

Desde el Restaurante Elías, o mejor dicho "sanatario casa de comidas" sale una amplia carretera de cemento hacia una aldea oculta, delatada por su alta torre campanario. Como se veía a tiro de piedra me acerqué hasta allí, se llama Cases del Senyor, (ver foto de los años 60 de Jose María Martínez) o Casa del Señor Duque de Híjar, que era el dueño de esta tierras y fue protector del convento de los capuchinos de Monóvar, cuyo escudo de armas aún se conversa en el dintel de dicho convento. La torre de la iglesia de Cases del Senyor me llevó hasta aparcar cerca de un jardín nuevo, le pregunté a una mujer dónde estaba yo, para entrar en conversación, y me dijo con mímica negativa de su cabeza que no entendía nada, era extranjera. Porque la casa junto a la iglesia que es de un extranjero. Hice unas fotos es la iglesia de nuestra Señora del Remedio que así es como se llama. Cuando hacía las fotos pasó una mujer de cierta edad, con delantal, y me dijo en valenciano que no quería “retrat”, pero respeté su parecer y no se la hice. Aquí existe una Casa Cueva de 150 años de antigüedad que se alquila, tiene dos habitaciones. Tras mi corta visita y mis fotos correspondientes a Cases del Senyor, regresé a Xinorlet que es más pueblo, entré por el camino que llevaba a un Restaurante que se llama La Pinada, que creo ya no funciona y tiene habitaciones, lo llevaba una familia de catalanes. Aquí, en La Pinada, junto al camino hay una especie de alberca seca, una pinada escuálida, y unas casas de fachadas desconchas y abandonadas, las cuales merecieron mi atención plástico-artístico como entelequia de un pasado histórico agrícola.

Luego, tranquilamente y sin ganas salí del pueblo de Xinorlet por el mismo lugar por donde entré, y el hombre, que antes estaba limpiando el tractor seguía en la misma faena, que vuelto de espalada no se apercibió de mi despedida ni siquiera de mi llegada, lo cual es un signo de la tranquila vida sosegada en el trabajo. Tañeron las campanas de las doces que me obligan a doblar la cabeza y a mirar al campanario y recordar a las tres samaritanas, ya lejano, ya sonoro, ya distantes, adiós, hasta pronto...

De Xinorlet fui a Monóvar. He de decir que Xinorlet es un pueblo tranquilo donde la paz tiene su sofá. Aquí he de volver.



Algunos datos y personajes de Xinorlet

Xinorlet tuvo su máximo esplendor en el año 1910 cuando llegó a un censo 434 habitantes de hecho. En la actualidad hay censadas unas 150 personas, que en época estival se duplica. Hay una ruta ecológica del Xirivell, un recorrido perimetral por el campo pasando por casa del Xirivel, de donde toma su nombre la ruta. Si leemos la descripción de la ruta en su página web de la Asociación de Vecinos, nos informaremos de la historia, de la flora y de los caminos consagrados a la tranquilidad y al paisaje de esta zona paradisíaca, hasta llegar a un embalse que le llaman el pantano. También podemos leer la historia de la Ruta de Chirivel cuyo autor en José Manuel Mateo Grao.

En Xinorlet hubo un famoso maestro que se llama don José Picó que nació en Pinoso el 19 de enero de 1917. Cursó estudios en la Escuela Nacional de Magisterio de Alicante, graduándose en 1936 con el número 1, y comenzó sus prácticas en el Chinorlet, hasta que fue movilizado en 1937, y destinado al futuro frente de Teruel, hasta el final de la guerra civil. En 1939 se reintegra como maestro a la escuela de Chinorlet, y en 1945 gana las oposiciones y se traslada a Cañada del Trigo, con plaza en propiedad, donde estaría 30 años. Ahora, en 2002, el alcalde de Pinoso le concedió el escudo de oro de la villa.

La actriz y periodista que fue del Canal 9 Pilar Algarra nacíó en Xinorlet 1964, trabajó como actriz en el montaje de Pinocho, de Bambalina Titelles. Dirigió la obra La vida de un acto en el Paraninfo de la Universidad de Alicante y en París.

MONFORTE DEL CID Y ORITO


Por Ramón Fernández Palmeral


Ubicación.

Monforte del Cid está situado en la comarca del Medio Vinalopó, a 22 km de Alicante muy bien comunicado con la A-31, tiene una superficie de 79´23 km2. A 4km al Este de la población se encuentra la pedanía de Orito, importante centro de peregrinaciones en torno a la figura de San Pascual Bailón. Sus principales actividades comerciales son la industria del mármol y la uva de mesa. Posee un amplio un complejo industrial muy bien comunicado.

El término municipal se halla dentro del valle excavado por el río Vinalopó y rodeado de sierras donde destacan la Sierra del Cid (1.103 m) y la de las Águilas (555 m).


Historia.


Su nombre original era Nompot que luego pasó a ser Monfort (montaña fortificada). Hasta que a finales del s. XVII se castellanizó para ser llamada Monforte, pero al coincidir con Monforte de Lemos (Lugo), se le añadió el apelativo “del Cid” a principios de siglo XX. Es mi opinión que estas poblaciones por su similitud de nombres se deberían de hermanar. Lo de “el Cid”, se tomó por la Sierra o peñoa del Cid que se levanta en sus inmediaciones, cerca de Petrer. Nada tiene que ser con el Cid Campeador, sino con la aledaña la sierra del Cid, que se encuentra al norte del término municipal. Es una villa Real, Felipe V que concedió el Toisón de oro por su lealtad en la Guerra de Sucesión. De origen es ibérico, en 1974 fue hallado un toro ibérico en un paraje cercano al río Vinalopó, a este hallazgo hay que unirle el de la Lápida Romana que demuestra también la existencia de una antigua ciudad romana en las proximidades del río (ambos restos se hallan expuestos en el Ayuntamiento. Tienen página web).


Tiene 5.864 habitantes en el censo de 2004, predomina el castellano. El genitivo es monfortinos. En 1860, la población era de 3.786 habitantes, lo cual demuestra que la progresión no ha sido muy tan grande como en las otras grandes urbes del Vinalopó: Elda, Novelda o Petrel. Para más información histórica, turística y gastronómicas, recomiendo visitar las paginas de La Isla de Interior:

La alcaldesa es doña Antonia Cervera Carrasco (PP). Este pueblo sacó tres concejales de Izquierda Unida y otros tres del PSOE, pero el PP tiene 7 concejales.



Fiestas:

Por lo general es un pueblo festero y alegre, lo que demuestra su salud mental y económica. Las fiestas patronales se celebran del 5 al 9 de diciembre en honor a la patrona, la "Inmaculada Concepción". Coinciden Fiestas Patronales con Fiestas de Moros y Cristianos. Hay tres comparsas independientes: moro, cristiano y contrabandistas, desde 1968, desfilan independientemente, aunque la tradición los remonta al siglo XVI, donde se celebraban Alardos Festeros. La mujer se integró en 1947.

La Romería de San Pascual se celebra el día 17 de mayo, una peregrinación que sale de Monforte y acaba en lo alto de la Sierra de las Águilas, en la Cueva de San Pascual, llegando a congregar hasta 100.000 personas.



SINGLADURA:


Orito.

Salí de Alicante a las 9´30 horas del día 25 de marzo de 2006, por la A-31 dirección Madrid, pasado el desvió para el Club de Golf Alenda, un campo de 18 hoyos, y pasado el puerto de Portichol que ni es puerto ni nada que se le parezca porque tiene 300 metros de altitud sobre el mar de Alicante, y a la derecha encontramos un cartel de señalización para salir hacia el "Santuario de Orito". Tomé el indicado desvió, pero nada más pasar el stop encontré un cartel a la derecha que indicaba la subida a la cueva, ¿qué cueva me pregunté? Ahora me acababa de enterar que por aquí había una cueva y yo imaginé una cueva como la de Nerja o del Drac o Aracena. Tomé la carretera a través de una urbanización de duplex en construcción, creo que es Residencial Orito, tras sortear varias rotondas tomé un camino forestal que llora porque lo arreglen con un pañuelo de asfalto, hasta que nos ampara un trozo de camino recién asfaltada que viene de Orito, de buen firme asfaltado nuevo y recien confesado. Ya desde abajo se veía sobre el cerro de las Águilas una escultura de gran tamaño y una edificación de piedras. Es punto geodésico. Subía y subía por la insidiosa carretera de curvas entre pinos que juegan en las laderas inyectadas de hierbas silvestres: romero, cantueso, espliego... Me encontré a tres peregrinas, devotas camineras, se pararon a mi paso y me miraron con ojos lastimeros. La gran imagen se agiganta al aproximarnos a ella como una sombra alargada, mientras aparece y desaparece de nuestra vista por culpa de las curvas ligeramente inclinadas. Al final de la subida, asombrosa se alzó ante mis ojos la gran imagen de un Santo de pie coronado sobre un pedestal que, por la mistica visión, con el sol a la espalda que le corona de luz solar, me obligó a parar y a aparcar el coche en la cuneta. Salí del Nissan Almera armado con mis dos cámaras de fotos e inicié mi safari o REPORTAJE FOTOGRÁFICO de Orito.


Video realizado el 22 de julio de 2010, recordando este viaje.

Mientras robaba imágenes, más que tomar discreccioanles fotos, llegaron intermitentes grupos de ciclistas sin aliento, unos llegaron primero alegres y otros después tronchados de fatigas y piernas rotas, los más veteranos llevaban el corazón en el manillar. El municipio monfortino organiza además la: “Ciclo-ruta internacional ruta del mármol y la uva de mesa”. Debajo de la imagen, en el pedestal poliédrico, leemos una leyenda que nos habla de su construcción por sus files devotos el 4 de mayo de 1997.sus autores son Pilar Mir y Ruaja. (Pilar Mir y Ruaja son los mismos que firman el monumento al trabajador de la piedra natural en Algueña). Los escultores me causan mucho respeto y procuro anotar sus nombres.

Los ciclistas subieron hasta las edificadas escaleras sobre la cúspide del rematado monte con el aspecto de una especie de ermita, allí dejaron los bicicletas amontonados y ellos se sentaron en los escalones a tomar el agua de sus botes reconstituyentes e isotónicos. Desde arriba hice unas fotos panorámicas desde donde se pueden ver los cerros de El Cid, al Norte, las localidades de Monfort, Elda Novelda, Aspe, Monóvar, casi todo el valle del Vinalopó. Y al Sur Sierra de Foncalent y un trozo de Mediterráneo con la luz reflejada y destellante.

Ya estoy en la llamada Cueva de San Pascual. Desde el Quemadero de Velones, dese aquí parte la ruta alicantina del Camino de Santiago, increíble pero cierto, lo indica un azulejo en la pared donde se ve una viera dorada, símbolo de este camino medivel y santo hasta Santiago de Compostela (1.000 kilómetros). Cuanto entré a la ermita/cueva me quedé muy asombrado, admirado y culpable de mi ignorancia, el de que un alicantino de adopción como un servidor, que lleva aquí desde el año 1990, dieciséis años en Alicante, todavía no había venido a mostrar sus respetos a este paraje privilegiado, paraje de silencio, de panorámicas estratégicas, privilegiado en paz viviente y tranquilidad espiritual. La edificación es de piedra vista, mimetizada con el paisaje árido, en juego complementario con el color de las tierras ocres y tierras sienas y grises de gato persa, y caminos que flagelan las lomas, elevado como una estación de esquí se alza la ermita sobre la roca ocre, donde podemos ver el Quemadero de Valones (una especie de sala de exposiciones con fotos de San Pascual), que fue un fraile franciscano.

Subí los últimos escalones, rodeado de ciclistas muertos, bajo un arco de medio punto se abre la puerta con dovelas. El interior no es muy amplio, a la izquierda tenemos la pequeña cueva, una cueva iluminada por luz eléctrica, protegida por una verja, cuya puerta está abierta, en el interior abundan las macetas con vistosas plantas de florestas y macetas, algunas de interior como la hoja calada, de lirios y de un verde que se ponen a los pies del Santo, pequeño y modesto altar que se ve de bloques de cemento, y encima la imagen del Santo al tamaño naural de un mortal, con hábitro de franciscano con el cordón del flagelo a la cintura y con la manos abierta en un esperado abrazo. Eché mi limosna secreta en el cepillo situado a la izquiersa y tomé un prospecto con el horario de las misas para los años 2005 y 2006 (una por mes), más una pequeña biografía de San Pascual el humilde pastor de este valle ahora sin lágrimas que desde hoy veo que es sagrado, el sagrado valle del Vinalopó, regado por el sudor del trabajo del hombre y el esfuerzo de las pesadas piedras de sus muchas historias.

El prospecto muestra en la portada la imagen de San Pascual de Orito, se cuenta con cariño, que San Pascual Bailón (Baylon) nació el 17 de mayo de 1540 y vivió cuarenta y dos años, hasta el 17 de mayo de 1592. Leo: “Procedente de Aragón llegó muy joven a estas tierras, pasó sus primeros años como pastor, conduciendo el rebaño de un vecino de Monforte, por los mismos caminos que recorremos hoy los peregrinos que cualquier lugares. Por eso, al detenernos en cualquier lugar de la montaña o de las sendas entre Monforte u Orito, podemos tener la casi seguridad de hacerlo en el mismo lugar que el santo. Tratemos de rezar con la misma fe que San Pascual…” Este santo también estuvo en Francia.



Allí dentro de la sagrada ermita cueva, nido en el Cerro del Águila, en amada soledad que nos fortalece, dando rienda suelta a la imaginación espiritual de los ascetas y ermitaños, encontré a las tres mujeres peregrinas sentadas, ya habían llega a pie calzado de zapatilla deportivas, al menos desde Orito. Las mismas que vi subir caminando. A una de ellas le pedí que me sacara una fotografía como testimonio de mi paso por este cerro cubierto de espiritualidad y reflexiva devoción. Luego bajé hasta un rellano, donde un jardinero, fuerte y con barba blanca oraba más que canturrear entonaba esas canciones propias del la comunión en la misa, era algo en gregoriano, por lo que me daba la sensación de que era algún religioso o beato pobre porque el coche que tenía era un Seat Marbella celeste, de lo que ya no se ven. Al verle tan feliz, en aquel lugar de culto y misticismo me di cuenta que para ser feliz solo hay que dedicarse a cuidar plantas y a no desear grandezas

-Buenos días, ¡qué bien cuidado está todas las plantas!, a mí me gusta contemplar a los espinosos cactus, longevos, perennes, adaptados al medio hostil.

-Sí es que los cactus tienes unas flores muy bonitas, todas las flores lo son pero estas lo son más si cabe porque son flores de un días.

-Pues creo que hay por la Marina alta un jardín botánico de cactus.

-Sí, lo he oído, creo que es en Denia, -me dijo el jardinero, pero yo no le contesté porque no tenía certeza de ello.

Aunque era un hombre de pocas palabras, que pronunciaba muy bien, no era un agricultor, sino que sentí, tuve la sensación de que era un hombre de Dios. Cuando le pregunté si venía mucha gente, me respondió que suelen contarse unas 4.000 personas al mes. Luego confesé que viviendo yo en Alicante, tan cerca era la primera vez que venía. “Sí suele pasar mucha gente viene y se queda sombrada, pero lo que más vienen por aquí con gentes del valle del Vinalopó”. A la pregunta de cuándo se había construido todo aquel emporio, me respondió que sobre 1984.



Bajé a Orito por donde había subido y llegué al Santuario de la Vrigen de Orito, situado en una amplia plaza con una cruz en el centro, una cruz de piedra con floresta, debe tener su significado que yo no sé cual es. Cerca de donde aparqué se ve un gran azulejo en la pared que anuncia La Senda de San Pascual. Allí hay un Albergue Juvenil del peregrinos, vi a un grupo de niños que subían con gran escandalera para las habitaciones superiores a la voz de una cuidadora. La iglesia estaba cerrada, aunque ha misa diarias las 8`30 horas.

El Santuario de Ntra. Sra. de Orito y de San Pascual. Fue erigido por los frailes franciscanos alcantarinos (San Pedro de Alcántara), sobre las ruinas de la ermita de la Natividad, a raíz del hallazgo de la diminuta imagen de la Virgen de Orito (42mm) en 1555. Tras este hecho se funda el Convento de Orito o de San Pascual en 1562, cuya construcción finalizó en 1607. Más tarde se incrementó la devoción popular al tomar los hábitos el humilde pastor al que hoy se venera como San Pascual Bailón, que tiene muchos devotos en Monforte.


Cerca de la puerta del convento veo una hornacina con la figura de un bajorrelieve de piedra de un pastorcillo arrodillado ante Jesús Sacramento (un corazón iluminado). Este pastorcillo tiene una corona por lo tanto no puede ser otro que San Pascual arrodilllado. Entré por una puerta bajo un frontón con escudo de piedras dos manos cruzados y una cruz tambien de piedra. El zaguán es de los típicos de los conventos, tiene una campanilla para llamar, la decoración en la pared es la de un fresco en muy mal estado dos frailes custodian al busto de una Virgen en el centro, una Virgen Inmaculada de medio busto, rodeada de una orla que dice en latín: "Damen ta eivs in his montib9 santctis psalm 86..." La leyenda continúa pero no se puede ller porque se ha borrado. Me hubiera gustado hablar con el hermano encargado de los archivos del convento de San Pascual ya que me consta que cuando desapareció el convento de los capuchinos de Orihuela en 1980, en el barrio de Bariloche, se llevaron la Divina Pastora y documentos de los archivos al Santuario de Orito.


Acabada mi rápida vista bajé por unas escaleras al bar de Orito, habían llegado los moteros y los mismos ciclistas que había subido a la ermita cueva de San Pascual, y no entré al bar. Decidí dar por concluida la visita al Santuario de Orito, aunque es lástima que no pueda saber más de este Santuario de Oritos, que merece sin duda una visita mucho más detenida.

Salí de la pedanía de Orito y tomé el desvío de Espejeras, pensé que me encontraría una aldea, pero no, Espejeras son cuatro masías nuevas y un par de ellas muy viejas, muy interesante por un arco que tenía en una de la fachadas. Es zona de cultivo de las parras de uva embolsada no de vino sino de uvas de mesa. Desde lo alto de una gran balsa se ve la localidad Agost, a la protección de un cerro picudo de Sierra de Castellar. Luego tomé el camino de Monforte y dejé Agost para otros viajes.



MONFORTE DEL CID

Entré en la villa de Monforte del Cid por debajo de la autovía la A-31, el pueblo de Monforte del Cid llanea en una plano a nivel del terreno, y sobre el único montículo se eleva la gran iglesia. Es una villa real. Villa valiente de ilustre nobleza. A la entrada hay un rotonda ajardinada en cuyo centro crece un monumento de bronce dedicado a la parra, una parra con doradas racimos de uva porque este lugar es océano de vides célebres. Debajo del cartel de Bienvenido de Monforte del Cid, se lee el eslogan: “Generosa tierra y doradas uvas”, parece un verso de Gabriel Miró. Paré ante la orden de un semáforo, continué el camino hasta donde hallé un gran parque con altas palmeras, aparqué cerca de un jardín infantil. El parque se ve nuevo, y desde su centro. como un meridiano cero del Vinalopó, se ve la cúpula grandiosa de la iglesa, alta como un castillo de la Reconquista, teatro de grandes y memorables hazañas, con la pila bautismal don de bautizó a Jorge Juan en 1713.

No sabía el nombre de la plaza, hasta que pregunté a un grupos de hombres de cierta edad, la edad madura del saber, que ocupaban los asientos a sotavento.

Tenía que hacer mi REPORTAJE FOTOGRÁFICO, como uno de más de los testimonios.

-Buenos días. ¿Cómo se llama este parque –pregunté a un hombre mayor.

-Este parque de llama como la plaza, plaza del Progreso.

-Se ve muy nuevo.

-Bueno, tiene obra nueva, esto era antes el lavadero del pueblo, allí, donde estaban los chorros de agua -me señala una fuente- puede usted ver las piedras del lavadero, aunque antes, el lavadero y el chorro de agua esta allí, más en el centro.

-Usted no es de aquí.

-No, yo soy periodista, y voy por los pueblos haciendo reportajes fotográficos. ¿Usted de qué quinta es –le pregunté al hombre-

-Yo soy de la quinta del 45 y tengo 80 años. Aquí en este pueblo hay buenos mozos, ve usted aquel hombre de allí con el andador, pues ese hombre tienen 96 años. Hable con él y te contara muchos del pueblo porque tienen muy buena cabeza.

Me acerqué hasta ponerme a la altura del hombre de 96 años, sentado junto a dos hombres más, tenía un andador a mano., porque según me dijo que había fracturado la cadera.

-Me ha dicho que es usted uno de los más los más viejos de Monforte, entonces, usted estuvo en la guerra civil.

-Sí señor, yo tengo 96 años y estuve los tres años de la guerra en la Defensa de Madrid. De Monforte nos fuimos cuatro voluntarios, hijos de papá, gente de ideas... Estuve en Artillería con cañones montados sobre ferrocarril, mire la foto de cuando yo estuve en la guerra. Luego estuve en Infantería.

Y el hombre abrió la cartera y me enseñó una foto diminuta donde se veían tres soldados, entre ellos él. Si el hombre tenía 96 años como aseguraba, entonces debió nacer en 1910, el mismo año que el poeta Miguel Hernández, y le lancé la pregunta que se me vino a la cabeza porque lo importante no es preguntar sino la réplica.

- ¿Pues, a lo mejor coincidió usted en Madrid con Miguel Hernández?

-No no le conocí pero yo le puedo recitar de memoria poemas que escribí allí, y publiqué en una revista. Estuve en Guadarrama, pero el peor de todos los frentes fue el de Jarama.

¿Y usted como se llama?

-Me llamo Francisco Limiñana, este apellido abunda mucho en Monforte. Porque aquí hay gente de todas partes, ese de ahí es de Baza y este –se refiera a uno con boina, es gallegos, y ahora, como e han venidos muchos inmigrantes árabes. Cuando yo nací el pueblo tenía 3.000 habitantes y ahora tiene 7.000.

La memoria de este hombre me asombraba, por su claridad y su lucidez de ideas, era una enciclopedia abierta, la historia oral de este pueblo. Lástima que no pudiera yo tener más tiempo para dedicarle, pero en el futuro tendré que venir otra vez, para hacerle una página web de la biografía de este hombre.

-Limiñana, se llamaba de segundo apellido don Álvaro Albornoz Limiñana, ministro de Gracia y Justicias en tiempos de la República, a lo mejor lo conocía usted

-No, yo no conocí a ese señor.

-Pues a ver si un día vengo a Monforte y hablamos despacio –le dije, a lo que me respondió que cuando quisiera, y esto queda en pie.

Y así fue como me despedí de don Francisco Limiñana, cuyo segundo apellido no recuerdo, pero todo se andará y no será difícil encontrarle en Monforte.



Luego fui a tomar un refrigerio, allí mismo, y entré el bar Mayka, se asombro ser a tantos hombres jugando al dominó cinco mesas y una al parchís, claro que estos juegan al dinero, porque nadie juega al parchís por deporte. Este bar es como un Centro Socia de Monforte, porque había casi unas 30 personas. Pedí al camarero una caña con un pincho de tortilla pagué 1.50 €, un verdadero regalado. El camarero era un chico joven con gafas y perilla, eficiente. Una clienta, que estaba almorzando, le llamó Carlos. Había dos máquinas tragaperras con un ludópata.



Luego caminé por la calles de la Cruz y Hernán Cortés, que está en obras y subí por una rampa hasta las plazas (varias plazas) alrededor de la iglesia barroca de Nuestra Señora de Las Nieves, a mí también me espanta esta grandeza, que se erigió sobre una antigua mezquita, situada sobre un promontorio, un emplazamiento que me recordaba a la iglesia de Hondón de las Nieves, también sobre un promontorio místico, lo cual la eleve y la alza, hasta los cielos con gran gloria y grandeza de siglos. La portada es del maestro cantero alicantino José Terol el Mayor. La torre campanario entre los siglos XIV al XVI, es de planta rectangular, tiene dos pisos de altura con grandes ventanales, tres de sus lados se encuentran dentro de la propia iglesia parroquial. Durante varios años la Escuela Taller INEM Virgen de las Nieves ha realizado el proceso de restauración. Hay una placa, junto a la puerta de subida a la torre, que dice que fue reparada con la ayuda de la Mancomunidad y Fondos Europeos, datado en abril de 1998. Desde la balconada de la plaza se dominan los barrios que fueron del arrabal de la morería del siglo XIV, que ahora están en remodelación, y también se ve el barrio cristiano.



En un plazoleta que se llama de España, se emplaza el Ayuntamiento, remodelado, con gran valor histórico-arquitectónico, que, aún conserva la primitiva fachada con tres arcos de sillares del s. XVI, en la balconada ondean tres banderas y en el centro su escudo labrado en piedra: escudo coronado, orlado con el vellocino de oro, y un castillo en el centro. La puerta estaba abierta, un ascensor te invita a subir, pero por ser sábado, yo respeté el descanso. La Policía Local tiene su retén en frente, estaba cerrada. No pude hacerme de un plano de Monforte. Este Ayuntamiento tiene una página web muy documentada pare el turista, no para el estudioso que necesita más información, con por ejemplo el Libro de Catastro y Riqueza Rustica y Urbana de 1853 ó El padrón de 1870, que ya estudiar M-S- Santos Deltell. Pero para eso está el archivo Municipal de Monforte en la Biblioteca Municipal, que está frente al Ayuntamiento. Lo que si oía por al calle era música insistente de un trombón, posiblemente allí ensaye algunos alumnos de un conservatorio, porque la música está muy arraigada por la tradición de las fiestas de Moros y Cristianos que son muy antiguas. Bajé por al calle Ramón y Cajal, hasta la plaza del Parador, zona de bancos y Cajas de Ahorros, hay un locutorio. Llegué otra vez al parque donde saludé de paso a don Antonio Limiñana y sus amigos de charla antigua y paciente sobre aquellos años de la guerra y de la posguerra.

Monté en mi coche, y despacio di varias vueltas por sus calles, pasé por la calle donde tiene su sede la Comparsa de los Contrabandistas. Porque la fiestas de Moro y Cristianos son muy célebres y de gran riqueza en trajes, en pólvora y, sobre todo, en organización. Al final de Monforte hacia Aspe, hay una calle que lleva el nombre del universal poeta Miguel Hernández. Continué por la derecha hasta dar con un torreón árabe cilíndrica como las típicas de la vigilancia en defensa de de costas o de la frontera, pero, esta se hallaba situada en el llano, en el páramo, como un guarda jurado con carabina, como un recuerdo de su pasado árabe y del emplazamiento privilegiado en el valle del Vinalopó fronterizo.

Salí por el monumento a Jorge Juan Santacilia, situado en una rotonda, es un momento al estilo de Sempere, de tubos como imitando a una alta vela marina, pero a mí no me dice nada, creo que es de Andrés Carrasco. La paternidad del marino español se la disputan Monforte y Novelda, aunque las enciclopedias dicen que nació en Novelda 5 de enero de 1713, en una humilde casita de El Fondonet. Rafael Coloma en la página 212 de su libro Viajes por Tierras de Alicante, dice que “recibió el agua y la sal de la gracia” en la iglesia de Monforte, porque el día que fueron a acristianarlo el río Vinalopó estaba en crecida y los padrinos no pudieron pasarlo.


Salí de Monforte, visité el polideportivo y El Mesón, y tomé camino a Alicante muy satisfecho de mi viaje por la provechosa singladura de hoy.

Hay un tipo curioso en Monforte que se llama Juan Aznar, su página web recoge muchas fotos de Monforte.

Tiene la compara de los Contrabandistas. Ver video:


Manolo (Garpe) es un pintor que nació en Monforte del Cid en el año 1929, adincado en Alicante Capital. Falleció en 2011. Formó parte del Grupo de la plaza Gabriel Miró, La periodista y critica de arte Tomy Duarte le dedicó un articulo en Noticias Alicante.

DESCUBREN UNA ACEQUIA ROMANA EN MONFORTE:
Un hallazgo arqueológico localizado en Monforte del Cid ha echado por tierra la ya cuestionada teoría de que los musulmanes fueron los primeros en introducir en la Península Ibérica sistemas de regadío en las explotaciones agrícolas. Los restos de una acequia aparecidos en la partida de Agualejas y datados entre los siglos I y II después de Cristo demuestran que quinientos años antes los romanos ya habían construido
El descubrimiento ha sido posible gracias a las catas realizadas por el arqueólogo eldense Gabriel Segura. La empresa que dirige, Arquealia, fue contratada por el Ministerio de Medio Ambiente a través de la Confederación Hidrográfica del Júcar para prestar la asistencia técnica a las obras de construcción de la depuradora que dará servicio a Monforte y Novelda. La acequia romana ha aparecido a un kilómetro de la estación de aguas residuales y en un tramo donde Acsa Obras e Infraestructuras, la empresa responsable de la ejecución del proyecto, tiene planificado instalar los colectores que transportaran los residuos líquidos procedentes de Novelda.
Al tratarse de una zona agrícola, los restos arqueológicos que se han sacado a la luz están muy deteriorados por el desgaste sufrido a lo largo de veinte siglos. No obstante, la importancia del descubrimiento no se basa en su dimensión material sino en la valiosa información que ofrece al constatar que los romanos fueron pioneros en implantar el sistema de regadío. El propio Gabriel Segura explicaba ayer que este descubrimiento es «único en la provincia y hay contados precedentes en el conjunto de la Comunidad Valenciana».
La excavación y documentación del hallazgo ha concluido esta semana y en los próximos días todo el conjunto va a ser enterrado para garantizar su conservación, todo salvo una pequeña parte que se destruirá por el paso del colector. (Perez Gil, Información, 30 de noviembre 2007)

Fiestas de San Ramón

Son fiestas de finales de agosto, e inicios de septiembre, cuyo día principal es el 31 de agosto, día de San Ramón. Se celebran en el Barrio de San Ramón, en la zona del Secano de Monforte del Cid, allí los vecinos le rindan devoción a una imagen del santo que está colocado dentro de una hornacina de cristal en la fachada de una casa. Las fiestas todos los años son muy animadas y concurridas por todos los monfortinos, destaca el engalanamiento de las calles de la zona, así como la tradicional verbena que anima los últimos días de agosto.

Pintores de la Asociación de Artista Alicantinos en Monforte del Cid:



Cueva de San Pascula Baylón y Orito, 25-12-2011

ALGUEÑA Y RODRIGUILLO



Por Ramón Fernández Palmeral


Singladura


Salí de Alicante a las 10 de la mañana del sábado 25 de febrero de 2006 en automóvil por la autovía de Madrid, el día tenía su mejor azul incrustado en el cielo y el tráfico era el propio de los sábados sin camiones ni monstruos de 20 ruedas, tomé el desvió a Aspe y Elche, allí arriba en lo alto del puerto de Portichol,300 metros de altitud, pasé una vez más por la gasolinera y subí para Aspe entre los almedros en catástrofe de flores nevadas y rosas vírgenes. Ya en Aspe crucé un puente a la izquierda, me desvié dirección norte hacia La Romana, llegué al cruce de Los Batistes, donde hay un Stop, donde debemos pararnos por obligación y precepto, pasarnos en seco, a fuerza de frenos, ya que es un cruce peligrosísimo sin apenas visibilidad en ambos lados. Tomé a la izquierda hacia La Romana, los semáforos se me pusieron en rojo en la travesía de La Romana, frente a la gasolinera de Cepsa, y continué hacia el norte, hacia la Algueña, atravesando un desfiladero natural de piedras grises y caliza con laderas fósiles de formaciones con caras y rostros de un prehistórico pasado; la vegetación gozando de las duras horas de la rutina muestran su verdes vejiga, verde esmeralda, verde cinabrio y tierras tostadas. Culminado el dócil puerto, fustigado por roquedales, custodiado por los cerros vertiginosos, ya pasada la cruz de piedra que hay a la izquierda en recuerdo a unos caídos en octubre de 1936, ya, vemos, desde lejos las casillas de Algayat entre los gozosos almendros. Al fin del puerto, en la loma ya se ven, altas, espigadas y puntiagudas las dos torres gemelas de la iglesia de la Algueña, iglesia que es el eje central de este pueblo, reina de la piedra natural alicantina, reina de las canteras y de los mármoles que buscan clientes. A la derecha se ven descarnados montes, aladas canteras de la Sierra Coto, las más grandes que yo jamás haya visto. Pasé las curvas cerradas y obstusas de la Algueña, que piden a grito una circunvalación, pasé por el cruce de La Solana, y llegué a la pedanía de Rodriguillo para hacer el viaje al revés, como es mi costumbre, llegar primero al final de la singladura, para regresar tranquilamente a Alicante por Algueña.




EL RODRIGUILLO


El Rodriguillo es una pedanía de Pinoso o el El Pinós se sitúa en lo más plano del llano, terso y rojizo como la piel de un tambor, cerca de un humedal de carrizales secos, grises, pelusas de las gramíneas, donde habitan casas de color ocre y siena natural. Se entra al Rodriguillo tras sortear una rotonda, a la izquierda aparece una señal de invitación para Fortuna a la izquierda Pinoso. Rodriguillo está en frente parece más un pueblo manchego que de uno alicantino. Una vez que he dedido enntra, a la entrada, en frente de mis ojos, se abre boscoso un pequeño jardín de grandes y altos pinos casi rocosos, centenarios vigilantes, y debajo un cartel de situación que marca: Pinoso 4 kilómetros, donde se abre una plaza amplia, grande, descomunal como el patio de armas de un castillo, desmesurada para esta amplia villa, en frente, tosco y cuadrado el portón de un viejo caserón con tejado, un caserón con almacén y un primer piso cubierto por teja moruna; a la derecha se cuelga el buzón amarillo chillón de correos, y un perro se lame el prepucio. No vi ninguna persona en la calle, el viajero está solo, absolutamente solo en una villa de nadie, no veo a quién preguntar, son los llamados pueblos fantasmas del Vinalopó, la Coloma de Juan Rulfo un pueblo el Oeste americano, sin música de banjo. Y es que coches, tampoco se ven, porque apenas hay tráfico.

Busqué la iglesia, que son siempre los edificios religiosos que nos sitúan en el centro de las villas y de los pueblos, son el centro de la historia. Seguí a mi libre albedrío como dueño y señor de la villa, tomé calles sin bautizar, callejones descarnados, puertas cerradas y sin pintar, pueblos que no conocen la cal como alimento de sus paredes, como los pueblos andaluces. Sin darme cuenta, por poco me salgo de la villa, cuando, casi a la salida, junto a un remolque con cuba vieja de vino color verde, aparcado en la esquina, te indica que desde aquí ves y te sorprende la ermita más que iglesia, es de nueva construcción, moderna, se puede leer en el dintel la fecha 1691-1993, es decir, que la primera construcción se debe remontar a 1691, y la actual es una reconstrucción. Está cerrada. Su campanario es de herrería moderna.

Di varias vueltas buscando a un peatón charlatán, nada, no tuve suerte. Aparqué bajo un gran pino, me sorprendió ver que desde una de las ramas pendía una soga de esparto majado, con un nudo de ahorcados, desde luego que no sé lo que significaba, pero no es buena forma de recibir a un forastero perdido en medio del llano. Me dirigí dirección Pinoso. Pasé por la puerta del Salón Social, que se inauguró el 13 de agosto del 2000, siendo alcalde de Pinoso don Emilio Martínez Saéz. Y ya casi afuera de la villa, cerca del cruce hallé un pequeño grupo de casas, que le llaman el Tejar, color bermellón, barriada tranquila, paré inmediantemente porque vi un cartel que me invitaba: "Venta de vinos y de licores", mi perdición, lo confieso y me dije aquí voy a estacionar para comprar vino y a charlar con alguien, porque donde venden vino siempre hay charla y buen humor. Aparqué frente al número 79 de una calle sin nombre y de fachada bermellón sucio. Entré a un patio, por la doble puerta del castillo, un perro con pedigrí, de los pequeño en tamaño y dentadura, de los que uno puede dominar, me recibió con agrado, no ladró, y con los ojos grandes de princesa de cuento me dio los buenos días, y como un paje de cuatro patas me condujo a la entrada de la bodeguilla. A la derecha había tres pollos de perdiz en su jaulas, uno de ellos soltó una jácara no sé si de bienvenida o de aviso. Aquí vive, sin duda alguna, un cazador de reclamo, que por lo general son gente charlatana, sociable y de buen ojo.

Los pájaros de perdiz son siempre machos, porque las hembras están prohibidas usarlas. Los pájaros viven como maharajás, pero eso sí en una jaula desde que son perdigones, en un espacio donde apenas se pueden mover, excepto para comer y echar afuera una expulsada palomina. La cría del reclamo de perdiz es todo un arte dentro de la cinegética, requiere dedicación y cariño. En las jualas pasan unos o dos años de vida hasta que dejan de cantar por desengaños y pasan a mejor vida en la olla de algún vecino, porque, por lo general, al cazador no le gusta la carne de perdiz, sino por saturación o porque en realidad captuar la pieza no es en ningún caso, actualmente, el objetivo de este tipo la caza. La caza con reclamo es una caza muy extendida por el media España, sobre todo en la parte de Granada, Almería, Murcia y el Levante. El pájaro tiene dos cantes a prima y a última o tercia (horas). La caza en época de celo es sobre enero y febrero, según las zonas que se marcan previavente por la Consejería correspondiente.

La caza consiste en matar por engaño al usuario de un terreno, es decir, se sitúa el pájaro reclamo encima de un tocho de piedras, se oculta el cazador en el puesto o chambado y a esperar a que venga un macho silvestre a expulsar al intruso de la jaula, porque teme que se llevará a las hembras, aquí es donde entra el cazador, disparará a la perdiz silvestre que a venido a expulsar al intruso reclamo. Los buenos cazadores no disparan así porque sí. Lo importante es que el reclamo cante y atraiga a algún macho bravío, pueda y venza al macho usuario del terreno. Porque el instinto del pájaro del monte, como gallo de pelea, es mantener lejos de sus hembras a los intrusos. Debe haber un encuentro entre el reclamo y la perdiz del monte. Si no se mata bien a una perdiz, el reclamo de la jaula se puede desgraciar o desengañar. Ya que éste, debe creer que es él ha sido quien a silenciado al intruso y no el cazador con su disparo, a esto se llama “matárselo bien”. Un pollo de perdiz, puede valer mucho dinero, los hay que han valido hasta un millón de las antiguas pesetas. También hay una modalidad de caza sin muerte.



Entré en una pequeña y diminuta bodega, eso si muy limpia, tenía dos grupos de toneles de roble, empotrados en sus bragas, barriles de unas 16 arrobas cada uno. Había dos clientes delante de mí, así que me dediqué a husmear un poco por la licorería. Luego compré vino, tres litros que me vendió la dependienta, una chica rubia que se llama Virtudes.

-¿No sabía que aquí vendían vino?

-Sí hace poco que abrimos, pero esto, ya ve, esto se nos ha quedado pequeño.

Las gentes de estas zonas son bilingües, pero por su proximidad con la provincia murciana, ellos no tienen inconveniente en hablar español.

Las garrafas de plástico aparecen vacías en un mesas, son de diferente capacidades, elegí una de tres litros, que me la llenó de un tonel, delante de mí, pero antes me dio a probar en catavinos de cristal del tipo Montilla/Moriles. Cuando llenaba la garrafa se salió un poco de vino por el borde de la garrafa, por el despiste de la conversación, luego ella, inmediatamente, limpió el suelo.

-Aquí en Rodriguillo había una escuela, ¿no? –pregunté a Virtudes-, yo conozco a una maestra que se llama Virginia Pina, que fue maestra aquí, en el Rodriguillo

-¿Ahora en Rodriguillo no hay escuela, al menos desde que yo vivo aquí, desde hace 8 años, y no la recuerdo, a los niños del Rodriguillo se los llevaban ahora en autobús a Pinoso.

Contento con mi garrafa de vino por la que pagué 3,85 euros, el envase vale 0´50 centimos de euros, la guardé en el maletero, y tomé regreso a Algueña, por la misma carretera por la que había venido, pasando de nuevo por los humedales y un pequeño puerto de montaña y La Solana.



ALGUEÑA


Antecedentes:

Algueña, a secas, sin artículo calificativo, (La Alguenya en valenciano), es uno de los 141 municipios de Alicante/Alacant. Situado al Oeste de la provincia en la comarca: Medio Vinalopó. Entre Sierra del Coto, Sierra del Algayat, La Serreta y Peña Gorda. Su nombre procede del árabe al-gânija, que quiere decir “la rica, la opulenta”, de la base árabe gni “ser rico, enriquecer”. El gentilico es yechanos. Antiguamente por aquí transitaba la cañada Íbero-romana hacia Jumilla. Se eleva a 534 metros de altitud sobre el nivel del mar. Tiene una extensión de 18’4 km2. 1.452 habitantes (censo de 2004) se reparten entre las 2 localidades y núcleos de población del término municipal. Sus localidades y núcleos de población son: ALGUEÑA y LA SOLANA. Su capital se encuentra en Algueña. A 3’5 km del casco urbano se encuentra la pedanía de La Solana, en la que residen unos 600 vecinos. Se puede llegar desde Pinoso y desde Novelda, o pasando por La Romana.

Su historia se remonta a los árabes, el nombre ya aparece en manuscritos alcoyanos de 1361, "Campo de Alguenya". Lo mejor en consultar su historia página web de "La isla de Interior".

Lo que más destaca y llama la atención al viajero que llega a Algueña, es la gigantesca, descomunal cantera de piedra y mármol blanco situada a Sierra Reclot y Monte Coto, donde se sitúan múltiples canteras como una dentadura que se llena de caries. El campo se ha puesto blanco, los viejos olivos parecen almendros en flor por el polvo que echan los camiones. Llegué al centro del pueblo, a la plaza de Juan Carlos I, aparqué allí cerca de una papelería, y me dirigí a sacar fotos a la iglesia, dos altas torres altísima, popularmente le llaman «Las Torre Gemelas» llama la atención la fachada con su hornacina grande con una imagen de San José, (porque no es correcto decir escultura a un Santo) su puerta estaba abierta porque dentro había dos vigilantes de seguridad comprobando los equipos de seguridad. Nada más entrar me llamó la atención un tríptico con un San Juan Bautista en el centro, casi hiperrealista, de gran belleza, pintado creo por un tal Maximado, una obra que parece flamenca, seguramente un ex-voto, donada por alguna dama de la villa, cuyo retrato se ve en la parte superior del ala izquierda de tríptico. Me gustaría saber cómo se llama esta señora, pero no lo sé, este cuadro me recuerda la ex-voto de don Rodrigo en Argamasilla de Alba, cuando hice la ruta de don Quijote y escribí Buscando a Azorín por la Mancha. Es una iglesia amplia, de altos techos, con sagrario y San José, y hornacinas con los santos patronos. Esta iglesia invita al recogimiento y a la santidad.

La iglesia parroquial de San José se terminó de construir en 1738, y está dedicada a la advocación de los santos Abdón y Senén, patronos de la Piedra y de La Algueña. Tiene dos torres gemelas del s. XIX. Dependiente de la parroquia de Monóvar. Al fondo, a la izquierda descubrimos una placa que dice: «Esta iglesia fue restaurada siendo párroco don Francisco Carlos Carlos y bendecida por el Excmo. y Rever. obispo auxiliar de la diócesis Orihuela-Alicante Algueña 1 de enero de 1995». A la salida tomé ejemplares de Noticias Diocesanas, el periódico de la Diócesis de Orihuela-Alicante, el nº 199. En la portada el nuevo obispo montando en la burra blanca en Orihuela.

Para poder apreciar bien el encanto de la Algueña hay que adentrarse en sus rincones y sus monumetnos, y conocer la singular forma de vivir de sus gentes. Hay una Cooperativa Algueña, bajo la denominación de origen de vinos Alicante, como tenía vino comprado ya en Rodriguillo no me acerqué hasta ella. La cooperativa agrupa a los agricultores del municipio y otros limítrofes, y está considerada como una de las más importantes de la provincia de Alicante. Sus vinos son muy demandados para la realización de mezclas con la famosa técnica del “coupage”, para dar color, graduación y, en definitiva, calidad a otros vinos. Éstos se comercializan a granel y embotellados: Torreviñas Tinto Doble Pasta, Torreviñas Lágrima, Torreviñas Tempranillo (bajo la D.O. Vinos de Alicante) y el preciado Fondillón. Bodegas Sanber, tiene la Denominación de Origen de Alicante.



A la sagrada hora del café entré en el bar «Nou Chorro», en la plaza, se nota que ha sufrido una reforma, se ve limpio y nuevo, decoración rústico con ruedas de carros en la pared, un capacho de esparto de los usadas para prensar aceitunas, mesas y silla de madera, al estilo de los muebles castellanos. Dentro, en la barra bebían limonadas uno, dos, tres motoristas con sus cueros negros y sus escudos de carrocerías en las mangas, me recordó a cuando estuve en «El fogón del Frailes» en Hondón de los Frailes con los motoristas alemanes. Me atendió una bella camarera de ojos azules, tan azules como el pantalón de malla chándal que vestía, era agradable de ver, dispuesta, atenta. Me daba la impresión de que era hija del dueño del bar que apareció con un gorro en la cabeza, entró desde la calle, porque este día hacía frío. Y cuando me quejé del frío en voz alta, me respondió un hombre que «ayer hizo más frío» dejó de leer el Información, pagó una cerveza con una tapa y se marchó con sigilo.

Pedí un descafeinado con leche, y la eterna pregunta "de sobre o de máquina", no, de máquina, hoy me dio por la máquina. La televisión digital estaba muy alta, alta en todo, había un programa de animales de las selvas africanas.

El nombre del bar "Nou Chorro" me recuerda a una estación de ferrocarril en la provincia de Málaga donde están Los Gaitanes, los túneles del ferrocarril, allá por Álora. El edificio del Ayuntamiento dice poco, las tres banderas y el escudo de la ciudad, en dos campos, debajo tres cepas de parra cin pámpanos y arriba un monte con sol. El alcalde es don Esteve Escandel Pérez del PSOE. Las puertas de consistorio están cerradas, es sábado, no hay forma de pedir nada en Información y Turismo. Además, parece mentira que, en los tiempos que estamos, no tiene página web, y la reseña que tiene del Ayuntamiento es antigua de 1997, debería tomar nota del Ayuntamiento vecino de Pinoso.



Muy cerca de la plaza encontré a un vendedor de cupones de ANDA (Asociación Nacional de Discapacitados), era un hombre con barba negra y cerrada, compré el número 87511, serie 002, para el domingo 26.

-¿Cuándo vale el cupón?

-1 Euro.

¿Y si me toca donde cobro?

-No hay problema yo se lo pago.

-Es que yo vivo en Alicante.

-Bueno si toca no le importará venir e invitarme.

-¿Este pueblo se ve grande y debe ser rico por las canteras?

-Sí que es rico pero la gente de la Algueña es muy agarrada, no se gasta un duro.

-Usted es de aquí -pregunte con intención de seguir la conversación.

-No, soy de Pinoso, ahora estoy aquí con mi hija, porque mi yerno trabaja en las canteras.

Hacía frío, y como estábamos en una esquina a la corriente del aire frescote, nos despedimos con un hasta luego. Y el hombre siguió calle abajo pregonando los cupones que nadie quiere, que nadie compra.



Los recursos agrícolas de Algueña son la vid, el almendra y el olivo. Aunque la agricultura pasó a mejor vida, es una segunda actividad. La industria pricnipal es la piedra, el mármol (en expansión) y zalzado. Cuenta este municipio con todos los servicios, bancos, sanidad, sociales, culturales, deportivas (he leído la noticia de que quieren poner hierba artificial en el campo de fútbol) y educativas. Asociaciones de vecinos, las fiestas patronales son el 15 de agostos. El mercadillo son los domingos, donde acude gente de toda la Comarca con fines tanto típicamente mercantil como lúdico-festivo. Se respetan las tradicionales destacando las labores de "Encaje de Bolillos", y en el aspecto gastronómico son famosos los embutidos, la gachamiga, la miga rulera, y el arroz con conejo y caracoles, gazpacho manchego, la borreta, y el puchero, en suma, un placer para el paladar de un gourmet. Rutas culturales, la casas cuevas de la ladera de la Algueña

Desde la calle de la iglesia de San José se ve el monte Calvario, donde se alza, dominado el valle un Sagrado Corazón de Jesús. Aquí se sitúa el vértice geodésicos número 7.122. Cerca están las cruces del cementerio y de la ermita.

Pase junto a una escultura frente al supermercado "Día", dedicado a los trabajadores de la pidra natural, es como un obelisco en cuyo centro se retuercen figuras andróides de mármol.

Luego di unas vueltas por las calles, las fachadas tampoco conocen la cal, subí por el barrio de las casas/cuevas, al final vi el cartel rojo de que vendían una casa. Tiene su encanto este barrio, te remonta al pasado, desde aquí hice unas fotos panorámicas de las canteras, son grandes, extensas y largas como un dinosaurio de nácar tendido a todo lo largo emulando un lagarto de mármol blanco y quebradizo.

HONDÓN DE LAS NIEVES



Por Ramón Fernández Palmeral




Antecedentes históricos


Hondón de las Nieves (Fondón de les Neus en valenciano, por La Ley de la Generalitat 4/1983) es un de los 141 municipios de la provincia de Alicante/Alacant. Su nombre se debe no a la nieve sino a la Virgen de las Nieves, su patrona. Posee una extensión total de 68,85 kilómetros cuadrados, con 1936 habitantes (censo de 2004) que se reparten entre los núcleos de población: Hondón de las Nieves, La Canalosa y El Rebalso. Situada en la Vinalopó Medio, en la CV-845. Se encuentra a 300 metros de altura sobre el nivel del mar y esplendido valle, a 37 km. de Alicante. Fiestas del 1 al 15 de agosto, bianual, el 5 de agosto de los años impares, Patronazgo y romería su patrona es la Virgen de las Nieves, (En 1418 se apareció milagrosamente). Es patrona también de Aspe, los años pares por el concordato de 1848 se la llevan a Aspe. Para remediar los años pares, el último domingo de agosto de celebra Mare de Deu de la Salud en Hondón de Las Nieves.

Su historia se remonta al Paleolítico Superior en Cueva del Rollo. Perteneció a la Gobernación de Orihuela. Luego pasó a depender de Aspe, al marquesado de Elche, se independiza a Aspe en 1838.

Es un término agrícola, famoso por la uva embolsada y el vino de sus bodegas con la denominación de origen Alicante. Actualmente, el valle es apetecido por las muchas urbanizaciones y construcción de chalet.




VIAJE A HONDÓN DE LAS NIEVES

Llegué a Hondón de las Nieves, procedente el otro Hondón, el de los Frailes, (día 11 de febrero 2006), sin duda el Hondón de las Nieves es una villa mayor. Desde la lejanía, se me presentó entre la niebla de aquel día un emporio gótico, misterioso, un San Michel francés, el sagrado embarazo de una iglesia monumental, gigantesca en medio de las desconsolada villa que la cerca y protege con las paredes de sus almas de mampostería. Sus cúpulas de teja vidriada azul marino, típica del Levante, no nos da la impresión de ser la iglesia de un pueblo del Vinalopó, sino que semeja, por su volumen de construcción el de una abadía gótica, inmensa, hasta que te acercas y ves que te engañan los ojos. La impresión que uno tiene al verla desde la parte sur, en la lejanía entre la niebla es como encontrar el tesoro de alguna puerta del paraíso celestial, secreta, perdida y que está aquí, oculto como un grial, y piensas y crees que aquí debe tener su episcopado algún obispo o cardenal.


Me acerqué a Hondón de las Nieves atraído por la religiosidad de aquellas altas paredes en un estado catecúmeno al ver los paños de piedras vistas, caterva de torres, vidrieras y la silenciosa altitud de su campanario, donde se ahorcan al yugo dos nobles bronces. Aparqué el coche en una calle aladeñada, paré atraído por una rampa amurallada de castillo más de que iglesia. Subí por la rampa, y conforme subía me daba cuenta de que la iglesia se hacía cada vez más pequeña, más normal, subí hasta culminar la altura y hallarme en una recogida plaza, semicircular con un pino vigilante jurado verde en su centro. Todo el misterio de esta fortaleza religiosa se me vino abajo cuando la vi ante mi cámara de fotos. También se levanta un horrible cubo tipo torre cuadrada, obra nueva, que tapa la vista de cúpula de la iglesia, esto rompe el entorno paisajistico, debe ser una cacicada de alquien que tiene poder en la Ayuntamiento porque es inaudito que se permita esta obra, como podemos ver en la foto que no miente:



Un grupo de niños salieron de la catequesis por la puerta de una sacristía, me di cuenta que la iglesia se había construido sobre un monte, un otero dominante totalmente edificado, y no es que me llevara un desengaño, es que las apariencias para un viajero que llega por primer vez es decepcionante y a la vez espiritual. No hay abadía, sólo una iglesia que antes fue ermita.

Desde la plaza, desde arriba del cielo, desde la balconada se aprecia todo la longitud de un gran pueblo estirado en un hermoso valle de lágrimas y trabajo, y desde la sierra, habitada me llegan imágenes de pinos carrascos y nacarados almendros como en una isla de paz y encanto, colorido de pureza, inocencia del color, donde habita una niebla de este penitente febrero, una niebla como mano que cuida con cariño la distancia que nos equivoca y nos deja estupefactos en el misterio del Medio Vinalopó.

El edifico exterior de la iglesia no es muy grande, pero como era sábado su puerta me daba el canto de sus postigos, estaba cerrada y no pude entrar dentro. La puerta principal se oculta protegida por soportales de dos arcos. La torre, como cuadrada aguja que al cielo se estira y pide explicaciones, nos engaña con sus silenciosas piedras y su campanario habitado con bronces sonidos. Se dedica a la advocación de San Pedro Apóstol, y se construyó, o se acabó en 1685 como ermita a la Virgen de las Nieves, sobre otra ermita, la de San Pedro, y en 1746, quedó como Parroquia.

La cruz de los caídos se erige en un jardín abandonado, al fondo, en el madero central todavía conserva el símbolo de la Falange con las flechas y el yugo de la sumisión de los pueblos al poder franquista. Bajé por la calle norte, me encontré en un balcón largo, y, a mi altura una bandera de España entendida a lo largo, y en el dintel de la casa señorial, de puerta cerrada, un azulejo de la Santa Faz. Bajé caminado hasta encontrarme una travesía dedicada a E. Martí Torregrosa, como no sabía quién era este tal Torregrosa, pregunté a un hombre de piernas arqueadas y edad avanzada, y me dijo, para mi sorpresa que no tenía ni idea con un encogerse de hombros. Cuando llegué a la plaza me encontré con un oasis de palmeras, verdes cañones de colorido mediterráneo, le llaman la Plaza de la Villa, peatonal, se encuentra embaldosada y en el centro el escudo de la villa con la fecha de 1989. Al fondo como una flecha en huida hacia el valle sale la calle Mayor, larga, recta, amplia, como de haber sido, ante, la antigua carretera.

En esta plaza se amarra el Ayuntamiento que presenta en su fachada un escudo de la villa, un reloj y un campanario enrejado. El alcalde es don Victoriano Sánchez Botella. La plaza es como un bulevar cin terrazas de bares y restaurantes, que le dan un aspecto cosmopolita. Yo entré en el bar Pub D-52. Al entrar olí el humo dulzón i genuino del tabaco de pipa. Esta alternativa de fumar o no fumar en los bares se la han tomado con que sí se puede fumar en todos. Es decir, que estamos igual que antes. Si jugaban cuatro hombres, había otros cuatro mirando a los contendientes.; las paredes cubiertas de engañosos espejos y buen ambiente de fumadores. Vi dos grupos de personas jugando, unos al dominó, otros a las cartas, esto como un salón social. Como era la hora del ángelus del mediodía, pedí un vino con frutos secos, 50 céntimos de euro, me costó; barato, muy barato. Tomé dos periódicos, de los gratis, cuando los miré me di cuenta con sorpresa que estaba escritos en la lengua de Shakespeare: el Round Town News, semanario que se edita en Benidorm y en Torrevieja, editado por Sheepskate S.L., para toda la costa, que contiene algunas noticias y anuncios por doquier hasta alcanzar la gratuidad. La otra revista era el The Outuot Magazine team, también en inglés, dedicado al día de San Valentín, un articulo Al Capone y una reportaje sobre Orihuela. La Verdad y el Información estaban sobre un televisor pero yo no había venido a leer el periódico

El inconfundible olor de tabaco de pipa provenía de un hombre fuerte tipo irlandés, con barba, grueso, que era además quien apuntaba la partida del dominó con un Bic azul. Me di cuenta que no jugaban a compañeros, porque apartaban fichas a la esquina cuadrada de la mesa.

-¿A qué juegan –pregunté a mi compañero de barra?

–Juegan a las Porras, cada cual va a las suya, sin compañeros.

–¿Y se juega mucho- pregunté para sacar conversación?

–Toda la mañana para cinco o seis euros. Yo soy de La Canalosa, allí como no hay partida, me vengo aquí y paso la mañana.

Tiene el bar grandes espejos, una máquina de dardos. La camarera es una mujer rubia, viste una rebeca rojo chillón, es madura, guapa, sacó un cigarro y se lo fumó mientras atendía a los clientes, llegué a contar a unas 22 personas sin incluirme yo. En la puerta, en la misma calle había una mesa con dos mujeres y un hombre, los tres eran extranjeros. Porque como aquí también hay mucho guiri, los niños que jugaban en el banco de mármol rojo frente al Ayuntamiento eran rubios como la yema del huevo.

Paseé por la plaza hasta la entrada de la calle Mayor, las palmeras en comitiva de arcos macizos parecían señores con armaduras de palma como arcada de altos soportales. Una larga avenida se veía al fondo, la ya citada calle Mayor. A la derecha está el mercado y un mercadillo alrededor, a un vendedor de la Once con la mano derecha ortopédica le compré un número de los que no tocan, el 83.173, serie 007, 2 €. El ciego no era ciego sino discapacitado la faltaba la mano derecha, que era sustituida por una mano ortopédica de plástico. Allí está la Unión Musical que cumple 125 años y a la que le han concedido la Medalla de Oro, y dirige don Emilio José Alpera Alted. En frente se levanta un chalet rodeado de una pinada, es una antigua casa señorial.

Tomé de nuevo el coche para dar un paseo por los alrededores, por la parte sur, por una carril que toma un barranco, una depresión del terreno, un hondón verde. Rodeado de viejos y florecidos almendros, retorcidas figuras de faunos vegetales, estatuas de sal en la niebla, esplendidas alas blancas y violetas, racimos de almas de nata envueltas en capas que en almendras se convertirán. Bajo una niebla fantasmagórica subí una pequeña cuesta hasta encontrarle una balsa artificial que se llama La Boquera, al pie de la sierra, de una sierra que huele a místicos bosques y a cabellos recién lavados de mujer. En este término municipal se encuentra también otra balsa artificial donde se pueden pescar truchas se llama Hondón Trucha, en el paraje Bayón nº 7. Otro embalse a artificial es el de don. Francisco Mira o Embalse de la Cuesta, uno de los más grandes embalses artificiales de Europa en capacidad.



Regresé otra vez a Hondón de las Nieves, para pasar por la calle Mayor, al final del toco, cuando se acaba la calle, aparece a la derecha una casa/cueva con rejas, auténtica casa troglodita que recuerda a las de Guadix. Luego te encuentras con los polígonos industriales, pero antes de llegar hay que salvar un ejército de curvas. Ya estoy en la carretera, veo la cantera, el puertecillo de bajada, el valle y Aspe. Antes de llegar a Aspe, paré para tomar una foto a un olivo milenario.



He de volver, me gustó este valle auténtico, este valle del Vinalopó, de la Virgen de la Nieve y de la Virgen de la Salud. Porque he forjado un mundo fantástico dando rienda suelta a mi imaginación, de un viajero, a veces inoportuno en el tiempo.



Personajes nacido en Hondón de la Nieves:


El escritor y periodista Francisco Bonmatí de Codecido, autor de novelas como Navajazo (1949), Oro y Barro (1952), y numeroso artículos como Monóvar y sus fiestas.